LAS ENFERMEDADES OCULTAS DE LA CIVILIZACIÓN MEXICA

0
14

Tomado de MUY Interesante

Hay una érronea creencia que en el México antiguo no existían las epidemias ni enfermedades.

México DF.- Las enfermedades han sido una constante en la historia de México. Frases como “antes de los españoles, no había enfermedades en América”, han dispersado la idea que no había este tipo de situaciones en las poblaciones indígenas. Sin embargo, las evidencias en esqueletos, objetos, cerámica, esculturas y pinturas muestran los diversos males que afectaban a las poblaciones prehispánicas.

La viruela diezmó a la población indígena tras la llegada de los españoles; los nativos no tenían anticuerpos para esta nueva enfermedad que azotó la capital mexica en 1520.

La viruela diezmó a la población indígena tras la llegada de los españoles; los nativos no tenían anticuerpos para esta nueva enfermedad que azotó la capital mexica en 1520.Shutterstock

Los esqueletos humanos prehispánicos que han sido estudiados presentan problemas nutricionales, infecciosos (sífilis, tuberculosis), articulares, fracturas, golpes, así como afectaciones en dientes (caries, periodontitis, abscesos, entre otros). También hay señales de tumores tanto benignos como malignos, y problemas de crecimiento y del metabolismo (gigantismo, cabezas grandes, reblandecimiento de los huesos). Las cerámicas, esculturas, pinturas y códices prehispánicos representan a individuos con enanismo, acumulación de líquido en recién nacidos, jorobados, labio leporino, parálisis facial, pie equino, invidentes o con problemas oculares y diversas anormalidades como individuos siameses. Otros documentos, como los escritos durante el siglo XVI en la Nueva España también mencionan las enfermedades que afectaban a los indígenas antes de la Colonia. Entre los padecimientos descritos por europeos e indígenas se mencionan afecciones en las articulaciones, piel, boca, ojos, oídos y otras no específicas como fiebres y diarreas. Las mismas fuentes representan individuos cojos, mancos, enanos, corcorvados, tullidos, entre otros. Es decir, los pueblos prehispánicos se vieron afectados por enfermedades de muy diversas causas (infecciosos, digestivos, respiratorios, osteoarticulares, traumáticos y anomalías del desarrollo) mucho antes de la caída de la ciudad de Tenochtitlan en 1521.

Hasta hace pocos años, se consideraba que las poblaciones prehispánicas no habían sufrido epidemias. Incluso se mencionó que los indígenas desarrollaron un equilibrio con su medio ambiente, por lo cual no se presentaron grandes enfermedades. Actualmente, las investigaciones han borrado la idea anterior, y por otro lado, se han identificado varios brotes epidémicos, aunque sigue desconociéndose el microorganismo patógeno que los provocó.

Testimonios como el códice Telleriano Remensis narran los brotes epidémicos que causaron gran mortandad en el Altiplano mexicano del siglo XVI.

Testimonios como el códice Telleriano Remensis narran los brotes epidémicos que causaron gran mortandad en el Altiplano mexicano del siglo XVI.FOUNDATION FOR THE ADVANCEMENT OF MESOAMERICAN STUDIES

Epidemas y diversos males

De la información obtenida en códices prehispánicos del centro de México, se menciona la primera epidemia en el año 958. Para 1303, una enfermedad que llagaba a los individuos afectó a varias poblaciones de lo que hoy es la Ciudad de México. En 1351 a las personas de Pantitlán y Azcapotzalco se les rajaba la piel. Entre los años de 1450 y 1456 se registraron varios eventos de salud representados por un individuo desnudo, con las costillas marcadas y con un glifo de agua junto a la boca; al parecer señala hambre y enfermedad en ese año en el Valle de México. Especificando en 1456, se menciona que hubo muertes por epidemias y peste de ratones. En 1459 se presentó una de las epidemias más estudiada por la cantidad de documentos históricos que la mencionan. En este año hubo nevadas fuertes en el centro de México, causando un “catarro pestilencial” que tuvo una elevada mortandad. Para 1482, en Tlaxcala se conoce que hubo una gran peste con una considerable cantidad de víctimas y pérdidas de pueblos. También hubo epidemias en 1496 y en 1507, sin embargo, se desconoce la enfermedad.

Aunque la información sobre los eventos epidémicos y enfermedades cotidianas que vivieron las sociedades prehispánicas es escasa y confusa, se considera que su medicina, especialmente, fue practicada por los mexicas, y que llamaron en náhuatl ticiotl, y que les fue de gran utilidad. Esta se basaba en la religión y la magia, ya que con la primera se consideraba que la vida y salud de los individuos estaban determinadas y manipuladas por fuerzas externas (deidades y seres sobrenaturales, así como los astros y las fechas del calendario). Mientras, la magia les permitía manipular dichas fuerzas para devolver la salud a los seres humanos.

La forma en la que las fuerzas externas alteraban a los habitantes era a través de las tres entidades anímicas dadas al hombre. Estas fuerzas eran el tonalli, o el resplandor que los dioses otorgaban a los hombres; el ihíyotl, entendido como un soplo, y la teyolía, ubicada en el corazón, entidad propiamente humana. Si las entidades se alteraban, entonces, se decía, provocaban las enfermedades, que eran tratadas por el ticiotl o tepatiani (plural, titici) o médico, encargado de restablecer el equilibrio entre la persona y las fuerzas.

El ticiotl contaba con un sistema tan elaborado que incluso sus practicantes se dividían en especialidades: entre ellos se encontraban el tlama-tepati-tícitl, parecido al médico internista moderno; el tepatiani, hombre de la medicina quien más conoce las propiedades misteriosas de las hierbas; el tetonalmacani, se dedicaba a volver el tonalli o alma a quienes la han perdido; el teixpatia- ni, que trata los padecimientos oculares; la temixihuitiani o la comadrona, y el texoxotlatícitl o cirujano. Además de otros practicantes, tales como el sangrador o teitzminqui, el “acomodador” de huesos desencajados o quebrados, teomiquetzani o el sudador que baña al enfermo en el temazcalli y el “culebrero” que domina las mordeduras de los animales ponzoñosos.

La astrología médica azteca (Tonalpohualli) relacionaba ciertas partes del cuerpo con la influencia de los elementos, el tiempo y los planetas.

La astrología médica azteca (Tonalpohualli) relacionaba ciertas partes del cuerpo con la influencia de los elementos, el tiempo y los planetas.WELLCOMELIBRARYORG

Enfermedades mágicas o terrenales

Para los mexicas, las enfermedades se clasificaban en base a “quién” era la causa o causas, y que eran múltiples. Las causas y curas de las enfermedades se han dividido en tres categorías: sobrenatural (religiosa), y mágica y natural (física). Hay que aclarar que esta clasificación no corresponde a la forma en la que se entendían a las enfermedades, no obstante, ayuda bastante a los investigadores contemporáneos a saber más sobre la ticiotl.

Las enfermedades sobrenaturales abarcaban aquellas producidas por los dioses, por espíritus y en relación con fechas astrológicas. Los males causados por las deidades se debían al quebranto de tabúes, falta de obligaciones con los dioses o fallas de distinto tipo, con lo cual el hombre hacía que se liberaran fuerzas dañinas para él. Esta idea hacía pensar al mexica que los dioses lo castigaban al enviarle enfermedades, y su diagnóstico consistía en conocer la deidad ofendida y su modo de actuar, permitiendo al ticiotl junto con el enfermo, el remediar la falta cometida. Tal es el caso de Tezcatlipoca, el sol del inframundo, dios relacionado con el castigo, el que enviaba las grandes epidemias, la locura, bubas, gota, sarna y la hidropesía. Pero los antiguos dioses no sólo castigaban con la enfermedad, por otra parte intercedían y devolvían la salud. Quetzalcóatl era considerado el “abogado” de las bubas, del mal de ojo, de “romadizo” y de la tos, por lo que los individuos aquejados de estos males debían acudir al templo con ofrendas y oraciones ante la imagen de este dios para así ser curados; asimismo, a esta misma deidad se le invocaba para aliviar los dolores de cabeza.

El ticiotl era el equivalente al cuerpo de salud de los mexicas y se dividía en diferentes es- pecialidades como los yerberos, oculistas, parteras o cirujanos.

El ticiotl era el equivalente al cuerpo de salud de los mexicas y se dividía en diferentes especialidades como los yerberos, oculistas, parteras o cirujanos.Shutterstock

Pensamiento mágico

Las enfermedades causadas por un espíritu tenían su fundamento en la idea de que todo lo que existe en el mundo tiene un ánima, y si es perturbada, el ser, ánima o espíritu, incluso los astros y el calendario, le producirá la enfermedad al ser humano. De la mano de esto, las fechas calendáricas también influían en la salud, específicamente en la alteración de tonalli, ya que el cosmos se veía reflejado en el cuerpo humano y si había un desequilibrio, la persona enfermaría, igualmente si había nacido en ciertos días considerados malos.

En cuanto a las enfermedades mágicas, se encuentran aquellas producidas involuntaria o voluntariamente por personas que estaban dotadas de una energía especial, y que actuaban de forma directa o como intermediarios al realizar un acto mágico para enfermar a otra persona. Igualmente, se consideraba una enfermedad por magia cuando se creía que a alguien le introducían por fuerzas sobrenaturales o por magia un objeto que podían ser trozos de hueso u obsidiana. Por último, las enfermedades naturales tenían una clara conexión entre causa y efecto, como en heridas, caídas o mordidas de animales. Al encontrarse con un padecimiento con causa próxima, como las picaduras de serpientes, arañas e insectos venenosos, a la persona se le hacía un corte en la lesión, para después succionar el veneno y frotarle tabaco en la herida.

El trabajo de los ticiotl era el determinar si la enfermedad se debía a fuerzas sobrenaturales, a la magia o causas naturales, con lo que recurría a diversos tipos de actos para diagnosticar y pronosticar el curso de la enfermedad y del enfermo, como la adivinación, alucinaciones y la astrología. Entre los procedimientos adivinatorios se encontraban el tirar granos de maíz sobre un trozo de tela o en un recipiente lleno de agua, y según el modo como caían los granos, ya sea en grupo o de forma dispersa, o la manera como flotaban sobre el agua, aun por el contrario, si se iban al fondo, sacaban sus conclusiones.

Con el fin de identificar quién enfermaba a la persona, el ticitl, en otras ocasiones, recurría a plantas o elementos de estas que le provocaban un estado de trance y alucinaciones con las cuales se revelaba quién había hecho daño al paciente. La denuncia que estos oráculos lanzaban contra un individuo se tenía por indiscutible: de allí arrancaban los rencores y los odios entre familiares del enfermo y los supuestos hechiceros. Después de conocer en qué consistía el problema de salud, el ticitl lo identificaba mágicamente, nombrándolo con su nombre secreto en caso de que hubiera sido causada por alguna fuerza natural o sobrenatural. A continuación, se procedía a la invocación de la medicina a aplicar y se amenazaba al responsable del problema. La terapéutica mexica consistía en tratamientos integrales que abarcaban todas las esferas del mundo, desde la naturaleza hasta los aspectos sobrenaturales. Si el ticitl dotaba a la enfermedad de causa mágica o sobrenatural, la terapéutica empleada consistía en la integración de invocaciones, oraciones, conjuros, etcétera, a los espíritus y divinidades, o a las plantas, animales y minerales, junto con una serie de gestos y prescripciones rituales, aunque sin ingestión de medicamento alguno.

En caso de que la enfermedad no hubiera sido causada por un ser divino, el tratamiento consistía en sustancias de origen vegetal, animal o mineral. En cuanto a la herbolaria empleada, los mexicas tuvieron un concepto de medicina funcional y su significado abarcaba tanto enfermedades, en el sentido médico contemporáneo, como en cualquier sensación molesta experimentada por el enfermo. Poco se sabe sobre la herbolaria en cuanto a su significado místico-religioso, ya que este conocimiento fue reprimido por los informantes indígenas ante la imposición religiosa a la que se confrontaron a partir del siglo XVI.

Representación de un temazcal, códice Magliabechano: “quando algún enfermo yva a los banos (...) tenianse el cuerpo de negro en veneración de su ydolo tezcatepocatl”.

Representación de un temazcal, códice Magliabechano: “cuando algún enfermo y va a los baños (…) ténganse el cuerpo de negro en veneración de su ídolo tezcatepocatl”.INAH

La inquebrantable salud indígena: Un mito

Como se ha visto, la población prehispánica de México no estuvo libre de enfermedades ni de eventos epidémicos. Las evidencias procedentes de esqueletos humanos, cerámicas, códices, murales y otros registros, han permitido conocer la situación de salud de nuestros ancestros, eliminando así la falsa leyenda negra sobre la inquebrantable salud de los pueblos nativos. Igualmente, se ha podido apreciar la ticiotl, esa medicina que les ayudó a devolver la salud y equilibrio de la población. Ésta pudiera ser difícil de entender, sin embargo, corresponde a una forma de explicarse el mundo que persistió después de la conquista de Tenochtitlan y hasta la actualidad. Para muestra, hay que mencionar las epidemias de viruela o totomoniliztli de 1520, la epidemia de cocoliztli de 1545, y el matlazahuatl de 1736. Las enfermedades epidémicas fueron nombradas en náhuatl y tratadas con la ticiotl. En día, han sobrevivido numerosos remedios, por ejemplo, el empacho o recargo del estómago aún sigue las ideas de esta medicina mexica.