ASESINAN A UNA MUJER EN GUANTANAMO

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Por Yosmani Mayeta Labrada
Nueva York.- Esta noche de martes la ciudad de Guantánamo se ha enlutado, tras el cruel asesinato de Aniuska Hernandez Ginard, una mujer de 38 años de edad que recibió 12 puñaladas de un vecino de su propio edificio.
«A las 9:00 de la noche me dieron la noticia, es muy triste para todos, aún no lo creo», me dijo un familiar mientras me contaba lo sucedido.
Hernández Ginard era madre de tres hembras de 20, 12 y 7 años, respectivamente, que ahora mismo se han quedado huérfanas.
La mujer residía junto a sus hijas en la Calle Carrera Larga, Edificio E, Apartamento 78 en la ciudad de Guantánamo.
José Angel Rodríguez Ginard, primo-hermano de la joven asesinada, con quién pude conversar por varios minutos, cuenta que no hubo motivos para que la asesinaran: «Nadie sabe nada, ellos no tenían problemas ni nada, según me dicen».
El primo, que rápido posteó su dolor en redes sociales, más adelante dijo: «No asimilo nada de esto que está pasando, no puedo creerlo, dejar a tres niñas sin su mamá. Muchos de nosotros, sus familiares más allegados lejos, sin poder estar al lado de la familia, es muy duro todo esto que está pasando. Nadie tiene el derecho de quitarle la vida a ningún ser humano, no hay motivos. Solo espero que las leyes y la justicia divina, se encarguen de todo, que este crimen no quede impune».
El asesino fue identificado por los familiares como Rafael Rivera Hechavarria, alias El Niño, el cuál tiene 49 años y ya había cumplido prisión por haber matado a su mujer con anterioridad. Hasta el momento, permanece prófugo de la justicia.
El arma homicida, según detallan sus allegados, fue una mocha: «Se ensañó con ella, no es justo que una mujer tan buena recibiera 12 mochazos por gusto», lamentó el familiar.
Este lamentable incidente ocurrió en su propio apartamento, donde el asesino logró entrar y agredirla delante de la hija más pequeña.
«El marido no estaba en la casa porque se había ido a terminar de pelar, porque se había quedado a medias y el asesino subió, abrió la puerta y el primer mochazo que le dió, fue en la cabeza», contó una vecina del edificio que prefirió mantenerse en anonimato por la gravedad del asunto.
Hasta este momento se desconoce las causas reales que motivaron al homicida a cometer este crimen, o si, la joven y su victimario habían tenido problemas con anterioridad.