PATIOS INTERIORES

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Por Tania Tasé ()
Berlín.- No te enamoras de Berlin de golpe. Al menos conmigo no sucedió así.
Esta ciudad tiene apariencia provinciana en comparación con otras grandes metrópolis del mundo. Tiene relativamente pocos edificios altos, lujosos y es, además, bastante oscura de noche.
Te enamoras de ella poco a poco, sólo cuando vas conociendo sus esquinas y rincones. Hay historia en cada pedazo de esta ciudad, pero no siempre es visible inmediatamente.
Los edificios que no son modernos, tienen en su mayoría patios que no puedes ver desde fuera. Tuve la dicha, de la mano de una amiga, de conocer uno de ellos. Pero no es un simple patio, es un museo. En este lugar lleno de arte callejero tenía, durante la Segunda Guerra Mundial, un judío un taller de escobas y cepillos. Abastecía al ejército nazi con esos artículos necesarios para mantener la higiene en los cuarteles y también en los hogares y las calles berlineses.
Puede ser arte pop de 1 persona y textoEste hombre judío, en apariencia colaborador de la Wehrmacht, dio empleo a muchos judíos ciegos o con problemas auditivos y así salvó sus vidas. Los libró, pagando altos sobornos para falsificar sus documentos, de una muerte segura en los campos de concentración nazis.
Este hombre se llamaba Otto Weidt. El museo se encuentra en la Rosenthaler Straße 39, en el mismo centro de Berlin (Bezirk Mitte).
Quiero regresar a ese lugar pronto y caminarlo más despacio de la mano de mi nieto Jose. Quiero que aprenda la historia de esta ciudad. Sólo conociendo la historia se evita la repetición de crímenes horribles.
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