¿CÓMO ESTAMOS? MAL

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Por Oscar Durán

La Habana.- Hace unos días veía el paripé de algunos pobladores de Banes, escogidos por la Seguridad del Estado para adular al Hombre de la limonada. Nada sorprendente y más de lo mismo, pero siempre dejan alguna que otra burla y, sobre todo, impotencia.

La escena es como sigue: llega Miguel Díaz-Canel en su auto, rodeado de Segurosos -la mitad son calvos, parece ser este un requisito-, hay pioneros, un camarógrafo con la gorra para atrás, Thalía González riéndose y una mujer diciendo  que sí se puede grabar.

“Saludos y cariños para ustedes, ¿cómo están?”, exclama Canel. Y todos a la vez, como si fueran parte del coro Ismaelillo, expresan que están bien. Demasiada rabia uno siente al ver estas payasadas por parte de nosotros mismos. Después en la casa somos los primeros en arrepentirnos de formar parte de ese teatro, pero no tuviste el valor de negarte cuando te presionaron a ir.

O mira, te la pongo más fácil. Ve a tu encuentro con el esposo de la Machi si así te orientaron, y cuando el Puesto a dedo pregunta ¿“cómo están?”, por lo menos quédate callado, porque decir “estamos mal” es mucho pedir en el planeta de los carneros.

El 90% de todos los presentes allí están cansados del régimen cubano. Es una opinión generalizada de un extremo a otro de la isla, sin embargo, no la ponemos en práctica cuando tenemos de frente a un barrigón de camisa a cuadros.

Fíjense que hasta el mismísimo Díaz- Canel se las sirvió en bandeja. …“(están) bien, pero soportando duros apagones”. Ahí mismo era para contestarle que no solo estamos soportando duros apagones; aquí hay hambre, insalubridad, miseria y desgracia.

Una visita gubernamental a un municipio no resuelve nada. A estas alturas, las señoras erizadas de Río Cauto están esperando resolver los problemas, incluso, hay una que pidió un teléfono por redes sociales.

Hoy, Miguel Díaz-Canel, anda por el territorio espirituano. No veré imágenes del recorrido para no sufrir de presión alta cuando vea a las ovejas detrás de su pastor diciéndole sí a todo con la cabeza y riendo las gracias, como si estuviéramos bien y esto fuera un paraíso.

Quisiera saber si Nostradamus sabe hasta cuándo será esto. Vaya, para saber.