‘LA ZONA DE INTERÉS’ Y SUS PARALELISMOS

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Por Khaty Eisenring ()

Basilea.- Hace unos meses se habló mucho de una nueva película, “La zona de interés“. No la he visto aún pero sí compré el libro y empecé a leerlo este fin de semana.

Tal vez ya conocen el contexto, la Alemania nazi, campos de concentración y la vida de los oficiales y sus familias, los que vivían del otro lado de las alambradas.

Este texto es la bienvenida a los pasajeros de un vagón (¡de primera clase!) proveniente de Francia y ocupado por ricas familias judío-francesas. Aunque el detalle podría parecer irrelevante, no lo es. Es el recibimiento para personas acostumbradas al lujo.

Mientras leía este fragmento, pensaba que hay algo peor que el horror, y es el horror desde la inteligencia y el refinamiento. Porque esos monstruos eran altos oficiales que tocaban el piano, leían a Goethe, bebían de los mejores vinos y apreciaban a su justa medida las tantísimas obras de arte que robaron a los prisioneros de clase alta.

Los recibieron como a iguales, prometiendo lo que esperaban escuchar.

Pero comparo también -salvando las distancias aunque en esencia no son muchas- como no recordar nuestras escuelas al campo, o campos de la UMAP donde se nos aseguraba que seríamos útiles a la “revolución“, donde, mientras nos esclavizaban a fuerza de trabajos francamente inhumanos a veces, sobre todo para niños de 12, 13 años, también nos hacían “fiestas” para bailar y “gozar”.

Entonces, al menos yo, no veía claramente todo esto, pero sí sentía que estar ahí era como una violación, era nebulosa la idea del cómo y el porqué, pero la emoción gritaba que aquello sofocaba, que la libertad se me retiraba, que mi vida no me pertenecía.

Los grados de refinamiento en el horror no eran ni semejantes a los de los oficiales nazis, evidentemente. El espíritu alemán con su eficacia y sus maneras construyó un horror veteado en oro, por decirlo de algún modo que aluda a “su refinamiento“ y repito, lo que lo hacía todavía más hediondo, cruel e inhumano.

Pero ¡ay! del modo vulgar en que nos han despojado de todo a los cubanos, al tiempo que se prometía un paraíso sin par…

La escuela al campo - OnCubaNews