NI CUATRO MESES AL MANDO: EL EMPERADOR ROMANO QUE GOBERNÓ DURANTE MENOS TIEMPO

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Tomado de MUY Interesante

Pertinax luchó por reformar el Imperio romano, pero tuvo un reinado demasiado efímero.

Madrid.- El asesinato del emperador Cómodo en la víspera de Año Nuevo del 192 d.C. no solo puso fin a un reinado marcado por el exceso y la depravación, sino que también sumió a Roma en una profunda incertidumbre. En medio de un imperio que se tambaleaba al borde de la anarquía, surgió una figura inesperada como sucesor: Publio Helvio Pertinax, un exmaestro y administrador competente. Elegido por la Guardia Pretoriana, que esperaba estabilizar la situación a través de su liderazgo, Pertinax aceptó el manto imperial con la promesa de restaurar la moral y la gobernanza responsable que tanto había decaído. Su ascenso al poder representaba un intento de retornar a las virtudes de antiguos emperadores como Marco Aurelio, y una oportunidad para reformar un sistema corrompido. Con la esperanza resonando en el corazón de Roma, Pertinax inició su breve pero significativo mandato, determinado a revivir la gloria y la estabilidad del Imperio romano.

Busto Pertinax

Busto romano, posiblemente una representación de Pertinax. Codrin. B / Wikimedia

Subida al trono de Roma

Tras el caos desatado por la muerte de Cómodo, la Guardia Pretoriana, árbitro del poder en Roma, encontró en Publio Helvio Pertinax a un líder inesperado pero adecuado. Sin lazos familiares directos con la dinastía anterior, Pertinax fue elegido principalmente por su reputación de integridad y habilidad administrativa. En las primeras horas de una noche cargada de tensión política, se apresuró a asegurar su posición, prometiendo reformas y bonificaciones para aplacar a los pretorianos.

Al asumir el cargo, Pertinax se presentó ante el Senado, donde fue proclamado emperador. Inmediatamente, se embarcó en un ambicioso programa de austeridad fiscal, recortando los excesos de la corte y promoviendo políticas para aliviar las arcas del estado. Estas medidas buscaban devolver al imperio a una senda de gobernabilidad racional y económica, esencial para recuperar la confianza pública y la estabilidad política.

Moneda Pertinax

Moneda emitida durante el mandato de Pertinax. Classical Numismatic Group / Wikimedia

El gobierno y las reformas de Pertinax

Redujo los gastos superfluos y vendió numerosos bienes del imperio, incluyendo propiedades y posesiones lujosas que habían pertenecido a Cómodo. A su vez, intentó reformar la administración imperial, erradicando la corrupción y restableciendo una gestión más eficiente y ética del gobierno.

Sin embargo, estas reformas no fueron bien recibidas por todos. La Guardia Pretoriana, acostumbrada a los generosos donativos y a un estilo de vida licencioso bajo el anterior emperador, se mostró especialmente reticente. La promesa inicial de Pertinax de un bono sustancial había calmado sus ánimos momentáneamente, pero su posterior incapacidad para financiar completamente estas gratificaciones, junto con sus intentos de imponer disciplina, pronto provocó descontento. Asimismo, algunos sectores de la elite y funcionarios que se beneficiaban del despilfarro anterior empezaron a conspirar contra él.

Pertinax se enfrentaba a un dilema crítico: necesitaba mantener su promesa de bonificaciones para asegurar la lealtad de la Guardia Pretoriana, vital para su seguridad y estabilidad política, sin sacrificar el apoyo popular ni su programa de reformas fiscales. Este equilibrio resultó ser extremadamente frágil, y la tensión entre las necesidades financieras del estado y las demandas de la Guardia Pretoriana planteó un desafío constante a su breve administración.

Busto del emperador Cómodo

Busto del emperador Cómodo. J. Paul Getty Museum / Wikimedia

El asesinato del emperador

La lealtad vacilante de la Guardia Pretoriana culminó en tragedia apenas tres meses después de que Pertinax asumiera el poder. Su intento de imponer disciplina y austeridad generó resentimiento entre los guardias, quienes ya estaban descontentos por la falta de cumplimiento total de las promesas económicas. El descontento se convirtió en conspiración y, finalmente, en un brutal golpe de estado.

En las últimas horas de su vida, Pertinax fue sorprendido en su palacio por un contingente de trescientos pretorianos. Con la esperanza de apaciguar a sus agresores, intentó razonar con ellos, defendiendo las reformas y explicando la necesidad de las mismas para el futuro del imperio. Sin embargo, sus palabras no encontraron eco en sus oídos, y en medio de acalorados argumentos, fue asesinado.

El asesinato de Pertinax desató una inmediata inestabilidad política, marcando el inicio del año de los cinco emperadores, un periodo caracterizado por la guerra civil y la lucha por el poder. Su muerte no solo subrayó la volátil influencia de la Guardia Pretoriana sino también el frágil estado del imperio, precipitando una crisis de liderazgo que sacudió los cimientos de Roma.

El reinado más breve del Imperio

El reinado de Pertinax duró del 31 de diciembre de 192 al 28 de marzo de 193 y, aunque breve, destaca por su intento de instaurar reformas fundamentadas en principios de moderación y fiscalidad prudente. Aunque sus políticas podrían percibirse como idealistas, eran necesarias para restaurar la integridad del imperio. Sin embargo, la rápida sucesión de eventos que llevaron a su caída sugiere que tal vez subestimó la resistencia a la austeridad en tiempos de crisis.

Históricamente, Pertinax es visto con una mezcla de admiración y compasión. Su legado, aunque eclipsado por su trágico final, plantea un poderoso recordatorio de las complejidades de gobernar un imperio tan vasto y diverso como Roma, resaltando los riesgos inherentes al desafío del statu quo en un período de incertidumbre.

Busto de Pertinax

Busto de Pertinax. Carole Raddato / Wikimedia

El breve reinado de Pertinax se caracteriza por una trágica ironía: un líder que buscaba reformar un imperio corrompido y restablecer la estabilidad, sólo para ser derrocado por las mismas fuerzas que pretendía controlar. Su destino resalta la dura realidad que enfrentan los líderes reformistas en tiempos de crisis: a menudo son devorados por las turbulencias que buscan aplacar. Como escribió el historiador romano Dion Casio, «Pertinax fue un hombre excelente y recto, pero solo gobernó por un corto tiempo, y luego fue retirado por los soldados». Esta cita encapsula la lucha y el trágico final de un emperador cuya visión de un gobierno justo y austero nunca llegó a realizarse completamente.