EL GUARDIAN CAZADO

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Tomado de Historias de la Literatura

La Habana.- J. D. Salinger, el autor de «El guardián entre el centeno», fue uno de los escritores más esquivos y difíciles de fotografiar. Luego de la aparición de su popular novela en 1951 y con una fama en ascenso, Salinger decide abandonar Nueva York e irse a vivir a una granja en Cornish, New Hampshire.

Opta por vivir en el anonimato, no da más reportajes, no asiste a ningún evento ni vuelve a publicar. Incluso, le pide a su editor que retire su foto y la reseña biográfica de la solapa de sus libros.

Esto hizo que cualquier noticia o fotografía de Salinger fueran extremadamente valiosas y buscadas por todas las revistas.

Newsweek fue una de las primeras que se lo propuso en 1960. Le encargó el trabajo a un fotógrafo local, quien al ver aparecer al escritor con su hija, en lugar de fotografiarlo, se acercó a saludarlo y se fue sin tomarle ninguna foto.

Un año después lo intentó Life con mayor éxito. El fotógrafo se pasó dos días y medio esperándolo entre unos matorrales. Cuando apareció vestido como para trabajar en el jardín, tuvo tiempo a sacar media docena de fotos.

La foto que compartimos, fue tomada en 1988, por dos paparazzi freelance, Paul Adao y Steve Connelly trabajando para el New York Post.

Adao y Connelly lo abordaron a la salida del supermercado, cuando Salinger salía con su carro de las compras. Cuando los vio, Salinger se enojó tanto que lanzó el carro contra uno de ellos y se fue por su compañero que se encontraba al volante. Le pegó un golpe y fue en ese momento que Adao obtuvo la foto.

Salinger logró escapar con la cara tapada a toda velocidad ayudado por los clientes del supermercado.

La revista tituló: ¡El guardián cazado!