CONVERSACIÓN EN HOME DEPOT (O ataca, Chicho)

0
27
Por Arturo Mesa ()
de la serie …(Los Atlantianos)…
Atlanta.- Hoy fui temprano a Home Depot porque necesitaba copia de una llave. Cuando entras, ya les había contado que uno se aturde. Estando en Cuba, yo le decía a mis clientes que solo con una Home Depot resolveríamos el 80 por ciento de los problemas del país, ya el otro 20 por ciento es más para arriba.
En fin, que me pongo a caminar por los pasillos y no veo la dichosa maquinita de hacer llave, ni al tipo que se para en la máquina a darle lija y verificar que queda bien.
Entonces salgo a buscar a una dependiente y la encuentro:
-Señorita, necesito hacerle copia a una llave.
-Mire la máquina allí.
Lo que yo veía, allí, era un refrigerador grande como los de los aeropuertos pa echar moneditas y sacar galleticas y refresco y eso.
-¿En dónde?
-Ahí, delante de sus ojos.
-¿Eso? ¿Y quién las hace?
-Usted mismo.
Parece que mi cara le dio lástima y bromeó:
-¿Tienes miedo? Eso no tiene peligro alguno.
-No es que tenga miedo, pero si usted me deja solo, delante de esa cosa, la que va a correr peligro es la tienda completa.
-No me va a decir que usted nunca ha hecho copia de una llave
-Sí, pero no aquí, y en mi país se hacen de una forma… digamos queeee algo distinta –y la mujer reaccionó.
-¿De dónde es usted?
-Cuba.
Se podrán imaginar la reacción de romanticismo frustrado que todavía tienen lo americanos al respecto.
-¡Ay Cubaaaaaaa…. blablabla. –Pero bueno, al final no podemos ir -dijo con tono de nostalgia.
Y entonces pasó Arturito a la etapa “Ataca, Chicho”.
-¿Quién le ha dicho usted que no puede viajar a Cuba?
Debo aclarar que el estado de Georgia es republicano, pero los Atlantianos no, ellos son un poco más… digamos queeee: abiertos por usar un término neutral.
-Trump.
-No, no, no. A ver, ustedes lo que están es mal informados como de costumbre.
Mire, lo único que ustedes tienen que hacer es poner “Support for the Cuban People” en un formulario que le dan cuando compra su boleto online y listo.
En ese momento ya tenía con ella a un supervisor y a la mujer que piadosamente me iba a hacer la llave.
-Oye eso, Reichel -exclamó mi interlocutora.
-Entonces -continué yo-, pa despistar al enemigo, usted se lleva una jaba de lápiz, otra jaba de bolígrafos y tres paquetes de café por si le preguntan por el motivo del viaje, ya en la terminal.
-¿En Cuba?
-Nija no. En Cuba lo que le van a preguntar es por qué no viene más a menudo. Entonces, si le preguntaran en emigración, les responde que son para entregar en la escuela Carlos Aztiazarain, de Luyanó.
-¿Y el café?
-Ese es pa mi hermana que es la directora de la escuela.
-¿Y los hoteles?
-No, no, cero hoteles, ni mencione la palabra hoteles que se jode esto; nosotros somos terroristas o apoyamos el terrorismo y ustedes no pueden alojarse en hoteles porque salen volando parece, tiene que ser en casa particulares.
-¿Y cómo averiguamos dónde y esas cosas?
Ataca, Chicho…
-Bueno, cuando usted quiera, me da una llamadita, aquí tiene mi tarjetica y si le interesa, le confecciono el paquete completo, porque yo era touroperador medio privado estando allá, pero no se lo diga a nadie porque esa pincha de touroperador como TCP, está prohibida.
-¿TCP?
-Tranquiiiila, llámeme cuando quiera.