EL GOBIERNO CUBANO VENDERÁ LAMBORGINIS EN HOLGUÍN

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Por Anthony Cueto ()

Holguín.- Lo del gobierno cubano no tiene comparación. No hay parangón, no se pueden buscar similares, porque nunca los vas a encontrar. Cualquier otro régimen que intentes comparar con el de La Habana, siempre va a salir perdiendo. Los nuestros son los más listos del mundo, los más hábiles y hasta los más hijos de puta.

Lo de los autos que destrozó un muro en un parque de la Sucursal de Transtur en Holguín y que el castrismo quiere vender a 100 mil MLC es una muestra más del cinismo gubernamental, del abuso con los cubanos, de lo poco que les interesan todos aquellos que no estén en la cúpula, o cercano a ella. Acá no entran secretarios del partido ni gobernadores de provincia, ni los intendentes de municipio. Esos son también parte del grupo al que no le tocó.

El muro cayó sobre una docena de vehículos, algunos de ellos sin placa aún, por lo que se suponen que son nuevos. Pero los bloques los escacharon, les rompieron vidrios, luces, puertas, techos… en cualquier lugar estarían para baja, o para llevarlos a un taller y usarlos como piezas de repuesto, pero en Cuba no. El gobierno orientó venderlos a la módica suma de 100 mil MLC, como si fueran lamborginis acabados de sacar de la fábrica, incluso personalizados.

Voy a hacer un simple cálculo. Cien mil MLC a 300 pesos cubanos, son 30 millones de pesos cubanos, con los cuales se pueden comprar, a 375 pesos el dólar, 80 mil dólares estadounidenses. Y con esos 80 mil dólares se puede comprar un Lamborgini. Pero si no quieres comprarlo y quieres hacerte de una flota de autos nuevos para taxis, puedes adquirir 10 autos coreanos, Kía o Hyundai. Y no tienes que ir a buscarlos a Corea, precisamente.

Entonces, con uno solo de estos autos rotos, que al por mayor deben haber costado sobre los seis mil dólares, -¡y cuidado!- los febriles cerebros de los dirigentes castristas, quieren pagarlos todos, para que el resto les quede de ganancias para sus inventos, o para comprar alguno para ellos.

No hay ninguna descripción de la foto disponible.Hay que tener la cara dura para entrar en esas cosas. Y lo peor de todo es que siempre aparecerá uno de esos a los cuales el dinero le entra por tuberías, cualquiera sabe cómo, que pagará ese pastizal por los escachados autos coreanos.

Cuba no cambia. El gobierno sigue creyendo que todo lo que se pueda hacer tiene que ser bajo su santísima decisión, y los cubanos seguimos acá, aguantando, como manadas de ovejas a las cuales un pastor criminal obliga a hacer su voluntad.

Eso sí, siempre habrá cubanos dignos. Y los dignos no caerán en el juego de la tiranía, y mucho menos gastarán su dinero bien -o mal- habido en los caprichos de los Manuel Marrero y la familia Castro.