VIVA LA RÉPUBLICA

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Por René Fidel González García
Santiago de Cuba.- El 20 de mayo de 1902 se proclamó la República de Cuba. Poco hace falta decir de esa proclamación. Bastaría quizás subrayar que fue el resultado indeseado de los sectores anexionistas que se movían en la economía, el Congreso y el ejecutivo de los Estados Unidos de Norteamérica; y que nunca antes, ni después, en Cuba el pueblo cubano enfrentó circunstancias políticas más complejas, difíciles y extraordinarias sobre las que alzarse, que las que en aquel momento.
A pesar de esto en Cuba no se le recuerda desde hace muchos años, menos como una victoria de la resistencia, la entereza y la fidelidad al sueño de la independencia, la democracia y la libertad de esa mayoría pobre que eran los patriotas cubanos.
Es, por esas coincidencias de la vida, también la fecha del nacimiento del uruguayo Pepe Mujica.
El próximo Presidente de Cuba tendría que ser así, como él, que estuvo y está más cerca de Céspedes y Martí en el ara y en la lejanía al aldeano, que todos los presidentes que hasta ahora tuvo la República de Cuba.
Desdicha la nuestra tanta soberbia, goce y vanidad y su huella.
Este país necesita que alguien llegue a la primera magistratura y cuatro años después se regrese a su apartamento de siempre, a tomarse una cerveza con algunos amigos en un lugar abierto y público, a montarse en una guagua apurado como cualquier otro vecino, a llevar a su hijo de madrugada a un cuerpo de guardia y a la familia un par de horas tempranas de una mañana cualquiera del verano a la playa.
Esto. Normalidad, decencia y sencillez.
A ver si así se logra exorcizar de una vez y para siempre la huella que en nuestros ideales de plenitud y realización, en nuestra ética de lo que significa ser político y servir, ha dejado tanto ego dañado, tantas mezquindades y banalidad.
Al grano de maíz le cupo siempre la gloria en una mesa sin festín, como a la miga, donde el pan es escaso, duro y compartido.