UN VIAJE A REGLA, LA CONSTITUCIÓN Y OTROS DESEOS

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Por Javier Bobadilla ()
La Habana.- El domingo fui a Regla, a un evento que me invitó un socio. Es un viaje largo y aburrido alrededor de la bahía. En el puerto queda una patana turca. Dicen que no tiene combustible. Está ahí, sola y apagada, como Elif cuando Kahraman volvió con la malvada Begüm, su ex. Abandonada y trágica, llamando para decir «Vuelve», y colgar llorando. Y Putin nunca le responde.
El domingo fue el aniversario de la muerte de Martí. Vuelve a morir en lo oscuro, pero de eso ya nadie se sorprende. Irónico y triste, porque Martí, en su momento, decidió irse por todo lo alto. Nadie sabe a ciencia cierta lo que pasó aquel día, pero fue suficiente para que todos los inconformes se callaran la boca, y echaran una guerra a fuerza de vergüenza, hasta donde alcanzara y un poco más.
A mí me da miedo luchar. Me da miedo ser golpeado, y perder. Pero más miedo me da sobrevivir sin honor, que morir luchando. Yo no quiero irme de picada de mosquito con dengue en apagón, ni de extraña enfermedad pulmonar sin antibióticos. Yo no voy a salir todos los días a hacer una cola con un pomo para que me echen dos cucharones de caldosa. Yo no quero morir en vida, de miedo a la muerte. Yo también quiero irme en grande, de espada y bala, en una llamarada de gloria, en la lluvia de meteoritos de 9999.
Martí iba a ser el primer presidente de Cuba. ¿Valía más su presidencia que su muerte? Muy posiblemente, aunque hay quien dice que no. Pero entre las opciones que se le dieron no estaba sentarse a esperar que terminara la guerra. Ni siquiera estaba que la guerra terminara sin complicaciones, esa parte era un sueño de Martí sin ninguna base sólida. Las guerras nunca terminan sin complicaciones.
En el caso óptimo, hubiera sido un presidente con un considerable poder ejecutivo. En la Constitución del 1901 Cuba se declaró como República Presidencial, con un Presidente, una Cámara de Representantes y un Senado, muy parecida a la estructura de los EEUU.
El 20 de Mayo de 1902 nació la República de Cuba. Nadie dice que fue perfecta, pero íbamos en el camino. En ese camino tuvimos a Machado unos años. En el 34 se terminó de eliminar la Enmienda Platt. Tomó tiempo, hay que reconocerlo, pero poco a poco el país se iba estabilizando.
Cinco años después decidimos ponernos creativos.
En el 39 se eligió una Asamblea Constitucional para redactar una nueva constitución, porque ya nos habíamos aburrido de la otra. Porque nosotros tenemos que estar alante siempre, y tenemos que estar en la última. Así que inventamos un Primer Ministro que compartía el poder ejecutivo con el Presidente, que para colmo era nominado por el mismo Presidente -no logro entender para qué-, y convertimos la República en Semi-Presidencial, lo cual no tiene ningún sentido. Pero así somos. En el 40 se aprobó la nueva constitución.
En el 1952 Batista le hizo unas modificaciones. Para que no le molestara. El 20 de Mayo seguía siendo el día de tomar posesión, y Batista nunca dejó de referirse a Cuba como República, incluso en el tiempo en que dejó de poner y quitar presidentes, y se puso él definitivamente.
En el 1959 triunfó la Revolución. Fidel mantuvo una imagen de República durante un corto tiempo, después, un buen día, República era una mala palabra, de la Constitución del 40 no se habló más, y todo quedó así, como si nunca hubiera existido nada de eso. Ese era su estilo, y lo ejecutaba a la perfección. Constitución Viviente era ÉL, y nadie lo dudó ni por un momento, porque así había sido desde el principio de los tiempos, por los milenios de los milenios.
En el 1976, posiblemente a consejo de la Sovyétskij Soyuz Kommunisma, que también era Republiskaya pero ese cuento no se lo creía nadie, decidió poner una constitución. Pudo ser por eso, o porque ese día Santiago le ganó a Industriales, o porque la comida estaba salada en Punto Cero. Ser impredecible también era su estilo, y lo ejecutaba que no te cuento yo.
La nueva Constitución era una copia en español de la Constitución Soviética del 1936. Era la Super Enmienda Platt, pero rusa. La Enmienda Brézhnev. La dejó ahí, y no se retiró lentamente. No tenía cómo. Él era Todo, y Todo era Él.
En el 2018, camión de años después, la Masa Continua decidió armar otra comisión para componer la batea y hacer una Constitución nueva, mayormente usando el mouse, para que fuera diferente pero dijera lo mismo. Lo lograron exitosamente -todo cambió para quedarse igual-, pero empezaron a mencionar de nuevo a la República.
Por supuesto, volvimos a ser República Semi-Presidencial, pero con un Presidente electo por el cuerpo legislativo, un Primer Ministro nominado por el Presidente y aprobado por el cuerpo legislativo, un cuerpo legislativo unicameral nominado por la Energía Cuántica de la 4ta Dimensión y electo, dicen ellos que por nosotros, que aprueba todo lo que la Energía Cuántica de la 4ta Dimensión le pone delante, y un Partido Único, fuerza política dirigente superior de la sociedad y el Estado, que se reproduce asexualmente y se autofagia.
A 122 años de su fundación hemos sido colonia de los dos imperios más grandes de la historia. Hemos pasado por varios dictadores, unas cuantas rebeliones y guerras civilies de corta duración, cuatro constituciones a las cuales no se le hizo ningún caso, y supuestamente la mayor parte del tiempo hemos sido República. Somos un engendro mutante distrófico, un ornitorrinco metastásico psicosomático. El momento más honesto de nuestras vidas estuvo entre el 61 y el 76, en que estaba prohibido decir «República».
Quizá deberíamos volverlo a prohibir. Y el Presidente, y el Primer Ministro, y la Asamblea Nacional también, y poner un tipo que igual haga una mierda, pero la haga por sus cojones, y que por lo menos Kahraman le coja el teléfono. Y a mí no me hagan mucho caso. Yo me quiero ir con una lluvia de meteoritos.
P.D. En la foto estoy con el socio, en el evento al que me invitó el domingo.