EL MINISTRO LIMPIA TUBO

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Por Oscar Durán

La Habana.- No sé a usted, pero a mí el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, no me parece un ministro. Es una especie de administrador de un semi-internado escolar, ligado con un sindicalista de Planificación Física. 

Este hombre, con su bigote desaliñado, ha hablado de limpieza de tubos de una termoeléctrica X y utilizó el término “apagones soportables”. Y no lo dijo en un balance anual a puertas cerradas, fue en el Noticiero Nacional de Televisión, la sede central del circo dictatorial.

Entre las principales justificaciones de Levy por los “apagones soportables”, estuvieron las temperaturas altas, problema con la logística -entiéndase no hay combustible- y los 22 mil tubos por limpiar en la Felton. Esto último se fue viral en redes sociales y todos hablan del ministro sopla tubos.

De la cuenta que sacó el ministro para limpiar los tubos, no hablaré. Todo ese analfabetismo acumulado es por culpa de Fidel Castro, a quien se le ocurrió la brillante idea de inaugurar Cursos de Superación Integral, incluso, pagarle a la gente 100 pesos para no aprender nada. Este ministro es un botón de muestra.

Pero bueno, volvamos a los tubos. ¿Cómo tiene el valor de hablar de limpieza de tubos cuando hay personas en Cuba cocinando con leña porque solo tienen dos horas diarias de electricidad? Para hacer ese tipo de papelazo, mejor no salgo en cámara. El pueblo está esperando una respuesta concreta, optimista, pero ustedes son la antítesis de lo bueno.

Olvídense de tubos, de mantenimiento y de cuantas justificaciones nos digan estos mediocres. No hay combustibles, señores, y tampoco tienen dinero para paliar esta crisis sin límites.

Cuando se hable de ejemplo de supervivencia en el mundo, los cubanos somos los number one. Haití ni Haití. Si los haitianos no quieren saber de Cuba y el cubano va a Puerto Príncipe a comprar refresco Zuko y revenderlo después.

Esto es para largo. Al menos nos queda entretenernos un poco con los memes en las redes, como este que les dejo acá abajo de nuestro querido Limonardo.