LA REPÚBLICA, ENTRE EL OLVIDO Y EL NINGUNEO

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Por José Walter Mondelo ()
La Habana.- Este 20 de mayo se cumplieron 122 años de la República cubana. Fecha lamentablemente ninguneada, cuando no demonizada y condenada al escarnio y al olvido, y que merece ser rescatada y valorada en su dimensión real, alejada de dogmas y anteojeras ideológicas. Me limito a señalar aquí algunas cuestiones relevantes.
La primera: el objetivo supremo de la lucha heroica de los cubanos, durante los treinta años que van de 1868 a 1898, el fin superior que exigía y justificaba todo sacrificio para alcanzar la independencia y la libertad, era justamente la República, una comunidad de hombres y mujeres libres, integrada por ciudadanos, no por súbditos.
Ese fue el sueño de Martí, como lo demuestra la lapidaria frase pronunciada en su más célebre discurso, Con todos y para el bien de todos: “O la república tiene por base el carácter entero de cada uno de sus hijos, el hábito de trabajar con sus manos y pensar por sí propio, el ejercicio íntegro de sí y el respeto, como de honor de familia, al ejercicio íntegro de los demás, la pasión, en fin, por el decoro del hombre, -o la república no vale una lágrima de nuestras mujeres ni una sola gota de sangre de nuestros bravos”.
Esta fecha, la de la proclamación de Cuba como República independiente, no deberíamos condenarla al olvido, pues, a pesar de la intervención norteamericana en 1898, de la Enmienda Platt y de todos los agravios que siguieron, se trató de una verdadera fiesta nacional, cuando se arrió la bandera norteamericana y se levantó, izada por el Generalísimo Máximo Gómez, la bandera tricolor con la estrella solitaria.
Del mismo modo que deberíamos celebrar el 10 de Abril como Día de la Constitución, el 20 de mayo debería ser de recordación y homenaje a la República.