POMMES-FRITES PIZZA

0
31
Por Rafael Muñoz ()
Berlín.- Hoy es día feriado en Alemania. Día hermoso para disfrutar del fresco de la mañana sentado en mi balcón mientras todos duermen. Tiempo de filosofar, de pasar revista a las más de cuatro mil fotos de las vacaciones. Tengo que verme eso, lo de las fotos.
Sicilia es un lugar muy interesante para los amantes de la historia y la arquitectura antigua, pero muy malo para turistas. La cantidad de iglesias y sitios arqueológicos es abrumadora. La posibilidad de contemplar ejemplos tan bien conservados vale por toda la asignatura de historia de la arquitectura, de repasar en vivo el estilo dórico o el barroco en sus máximas expresiones.
Sicilia se resume en dos cosas: Ver iglesias y comer. Su falta de seudo-infraestructuras para turistas (aqua-parks, parques de diversiones, globos aerostáticos, casinos, playas) la mantiene a salvo de la inundación de turistas en busca de selfies.
En el lado opuesto de la moneda, Sicilia es un lugar con entradas demasiado caras a lugares donde no invierten un centavo y permanecen descuidados, sin papeleras o aseos limpios. Maestros de la publicidad, se inventan sus propias historias y se la creen. Por ejemplo, el chocolate de Modica es malísimo y la cerámica de Caltagirone lo mismo; no valen la pena ese viaje al fin del mundo.
Palermo como La Habana: resume toda su belleza a dos calles, fuera de ellas es la nada. Catania es algo más señorial, con calles anchas y limpias, edificios suntuosos y sin pintadas. Pero el caótico tráfico convierte ambas ciudades en una aventura arriesgada y peligrosa.
El verdadero encanto está en el interior solo si te interesa la historia y la arquitectura, aunque, como arquitecto, esperaba más. Lamentablemente en Sicilia el tiempo parece haberse detenido hace siglos. Toda la arquitectura destacable es pasada. Y es religiosa.
La cocina siciliana es un mito que descansa solo en eso, en que es siciliana. Como si solo la tradición fuera garantía de calidad. Solo allí se atreven a hacer una pizza de papas fritas y eso convierte a la pizza Hawai en patrimonio de la humanidad.
Si algo resume a Sicilia es la Pommes-frites pizza que solo ellos hacen y no todos podríamos comer.
La diferencia entre el sur y el norte de Italia es notable. Son dos países que comparten el mismo idioma. Y puesto a escoger, yo sinceramente prefiero el norte.