19 DE MAYO

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Por Esteban Fernández Roig
Miami.- El 19 de Mayo de 1895 cae abatido por las balas enemigas en Dos Ríos, José Martí, el ideólogo de la nación, el bravo de la película cubana, el héroe, el mártir, el patriota, el predicador, el poeta, el orador.
En realidad la mejor forma de explicar lo sucedido allí fue: un MATRIMONIO entre un hombre y una Patria. Ahí José Martí dejó de ser un ser humano para convertirse en un APÓSTOL para sus conciudadanos. Pasó a transformarse en “José de los cubanos”.
Para mí que allí se casaron para siempre. Y el resultado de eso es que es casi imposible hablar de Cuba sin asociar a la Isla con su ídolo. Casi se convierten en sinónimos las palabras Cuba y Martí.
Y el fruto de ese matrimonio en Dos Ríos es el patriotismo de muchos cubanos. Es muy difícil actuar patrióticamente sin tener que acudir en su ayuda, sin tener que mencionarlo, sin tener que leer sus prédicas y su pensamiento.
Desde ese día José Martí se convierte en algo sagrado entre nosotros. Criticarlo o burlarse de alguna manera de él resulta una blasfemia entre todos los que nacimos después de su fallecimiento. Sus poesías, para nosotros, son como leer la Biblia.
Es más, hasta la palabra “fallecimiento”, muerte en Dos Ríos, no concuerda con la verdad ni con el acontecimiento histórico, porque lo cierto es que ese día se eterniza este hombre en las mentes y en los corazones de todos sus coterráneos buenos y patriotas…
Difícilmente un solo cubano pueda decir con meridiana exactitud el día y el año en que nacieron y murieron sus bisabuelos, quizás ni sepamos cuando murieron nuestros tíos, sin embargo todos sabemos el día del nacimiento y el día de la caída en Dos Ríos de José Martí y Pérez.
Porque Martí también, desde ese día, se convirtió en familiar cercano nuestro, en nuestro más brillante antepasado. En orgullo familiar. Y cuesta mucho trabajo encontrar un solo compatriota que los 19 de Mayo no tenga aunque sea un minuto de místico recuerdo para él..
Al caer de su corcel, ensangrentado, llenando de sangre la tierra cubana, se casa con la Isla, eternamente, por los siglos de los siglos, de testigos estaban los mambises….
Pero, ni la Patria murió ni José Martí tampoco. Solo contrajeron nupcias. Se casaron. Y en realidad los cubanos no conmemoramos el 19 de Mayo su muerte sino que brindamos por otro aniversario de boda.
Levantemos pues las copas en este brindis sagrado… Porque nosotros somos sus hijos, los herederos, los que nacimos producto de ese matrimonio. Y si la madre es Cuba el padre es el hombre con “los cuatro acentos”.
Para Martí nunca hay llanto los 19 de Mayo, nadie llora a Martí. Ese día y siempre lo recordamos con valentía, con la frente en alto, con orgullo, con deseos de ayudar a liberar a su Nación, a la nuestra, a la Cuba adorada por él.
Es su esposa, es nuestra madre, es la Isla añorada.