TIRANDO LA PRIMERA PIEDRA

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Por Esteban Fernández Roig
Miami.- Ni un solo minuto de apoyo al castrismo, ni un simple aplauso a una sola medida de la tiranía. Desde el primer instante, desde enero de 1959, desde el primer discurso, me lució repugnante la figura de Fidel Castro.
Siendo un muchacho, sin ser batistiano, me molestaron extraordinariamente el ataque al Moncada, las acciones terroristas de “M-26-7”, después detesté el circo romano contra Jesús Sosa Blanco, y repulsión me causaron los fusilamientos.
No me vestí de miliciano, odié la creación y las acciones de los Comités de Defensa, no participé de la Campaña Conrado Benítez de adoctrinamiento comunista.
No fui a un solo acto revolucionario, no me dejé confundir por ninguna medida castrista por muy buena que pareciera.
Desde enero de 1959 critiqué y combatí públicamente a la recién estrenada dictadura. Predije que “Fidel sería mil veces peor que Batista”.
Y tuve la razón al gritar a los cuatro vientos que los castristas destruirían a Cuba.
Hice todo lo posible en Güines por dar al trate con el régimen, y en el exilio todos saben mi posición sin claudicar ni un solo día.
Los embarrados que piensan que todos estamos embarrados dicen: “¡Qué tiren la primera piedra los que estén libres de pecado! Y yo tiro mil piedras.
Dicen que: “Todos por acción u omisión somos culpables” y yo respondo: “Existirán miles de culpables, pero yo no soy uno de ellos”…
Mi gran orgullo en la vida es que “si la mayoría de los cubanos hubieran pensado y actuado como yo”, Cuba no hubiera dejado de ser libre ni un solo segundo.