CARTA SENTENCIA

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Gorki Águila
México DF.- Desde hace más de un año la seguridad del estado (policía política…valga la redundancia) viene acosándome y amenazándome para que salga de mi país.
Entre otras cosas, me ha impuesto una carta de sentencia, “carta de advertencia”, amenazándome por cualquier publicación que esté en contra del régimen y su nomenclatura de “capos dirigentes».
Dicho documento contempla la cárcel en cualquier momento, no solo por las futuras publicaciones sino por todas las anteriores.
Además me imponen la expulsión de la isla devenida en finca gulag-campo de exterminio.
La última experiencia con la policía del pensamiento de la expresión y del hambre, fue una sobredosis de asco, sufrimiento y humillación. El plan era la expulsión pero no de manera regular, sino bajo sus condiciones de seguimiento. Para eso hicieron una puesta en escena donde ellos, primeramente, me negaban salir del país en caso de que yo no diera la fecha de salida, ya que querían un “vídeo clip” del día exacto del pasaje. O sea, si yo me iba sin avisarles, simplemente no me dejaban salir…

Al recibir la noticia de prohibición de salida (regulación) del funcionario de inmigración, mi reacción fue gritar en toda la Terminal 3 y rodeado de algunos turistas extranjeros, la violación de libertad de movimiento que me estaban imponiendo.
Tal vez nunca contaron con eso.
A mi reacción se produjo una detención por la patrulla policial y posteriormente y para apretar más el escarmiento me acusaron de desacato, y con un pronóstico de cuatro años en prisión chiquita.
Al final, después de ser detenido casi más de un día, fui notificado con una multa de dos mil pesos y con la actuación súper histriónica y “estelar” de la seguridad del estado que me decía en todo momento ”que me habían ayudado mucho dentro del marco de la legalidad socialista para quitarme esa condena de privación de libertad…”

Estuve en dos estaciones policiales y posteriormente en Villa Marista, custodiado por dos policías de infantería talla extra, añadiendo pura y dura presión psicológica. Me hablaban mucho de mi familia y todo lo que tenía que perder… concentrado de mafia.
Los autócratas liberticidas bajo coacción me botaron de mi país con la total incertidumbre de regreso.
Ya no solo me prohibieron el derecho a que mi música tenga audiencia dentro de la isla, sino también que mis opiniones y trabajo gráfico sea público.
Ni en el lugar dónde ahora me encuentro tengo seguridad, ya que fui advertido de seguimiento, monitoreo y medidas sobre lo que ellos llaman “provocaciones“.
La violación y el atropello ahora es en estéreo.
Abajo el comunismo y todo lo que se le parezca,
¡Libertad y carne de res!