CUBA: NADA ES DEMASIADO

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Por José Alberto Méndez ()
Holguín.- Siento el sudor entre la espalda y la sábana, realmente no sé qué número de noche sin corriente es este, pero tiene que ser un número grande, demasiado grande, aunque aquí nada es “demasiado”, ese término debería ser abolido de nuestros diccionarios, es como el concepto de “apretado”para las guayaberas del Nivel Central: no existe.
Nada es demasiado, la libra de pollo cuesta 450 pesos, la de puerco 750, un huevo 120, una pasta dental que sabe a todo menos a pasta dental me acaba de costar 900, un dólar 395 y un MLC 300, pero nunca es demasiado, por lo menos para los que tienen la solución en las manos no lo es.
Tan fácil que sería irse a Bélgica, Suiza, Cataluña, o cualquier lugar bonito de esos donde nadie los conoce, con lo que deben tener en sus cuentas y las becas de los hijos en universidades del “Imperio” podrían vivir bastante bien, claro que no cómo aquí, pero quizás podrían dormir mejor, no sé, es solo una idea…
Los mosquitos atacan de dos en dos, uno levanta la sábana y el otro almuerza, luego se turnan supongo. Y eso que yo tengo más que el leopardo, porque tengo un ventilador recargable, lo que pasa es que hace rato que dijo: “es demasiado”, y se apagó. Por eso pienso, y escribo; cuando estoy cómodo nunca lo hago, aunque parezca que no, me dedico a vivir mi vida cuando hay corriente, y a cag@rme en Marx y su filosofía y su sistema superior, la plusvalía, la dictadura del proletariado y el copón divino, solo cuando no hay.
Todos los días escucho a alguien decir que aquí tiene que pasar algo… por supuesto, nadie sabe qué, ni está dispuesto a hacerlo, pero todos dicen que tiene que pasar algo… pienso en una luz cegadora o un disparo de nieve, que los borre de pronto… pero eso nunca pasa, nunca pasará nada en un lugar donde no existe el concepto de “demasiado” donde todos somos parte de un pacto tácito para cruzar los brazos y bajar las cabezas, como para no darnos cuenta de que la solución está, precisamente, en manos del problema.
Nada es demasiado, nunca lo será; el dólar llegará a 500 y el puerco a 1500, y el déficit de generación a 2000 MW, y no habrá pan ni de calabaza, y arrebatarán 100 teléfonos diarios, y habrán 300 asaltos todas las noches, y los que dirigen el país seguirán sabiendo todo eso (sin sufrirlo) y seguirán viajando el mundo con sus familias, y seguirán denunciando enérgicamente, y condenando la violencia en otros países, y marchando por las soberanías ajenas, y denunciando el hambre ajena, la inflación ajena, las guerras ajenas.
Mientras, nosotros seguiremos con nuestra hambre propia, nuestra inflación propia, nuestra soberanía de papel y nuestra miseria creativa, por una simple razón: no poder ver, tras 65 años de lo mismo, que hace rato que esto, “es demasiado”.