MATEN AL MENSAJERO

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Por Ulises Toirac ()

La Habana.- Quien piense que el mercado informal de divisas puede ser torpedeado sostenidamente todo el tiempo, está afirmando que la gente es comemierda. Cuando cualquiera va a comprar o a vender, puja por su beneficio hasta llegar a un acuerdo y en caso de no lograrlo, y repetirse una y otra vez el proceso, esos sucesivos intentos le hacen cambiar de criterio hasta ajustarse.

Nadie va y mira El Toque y pum y ya. La gente no es verraca. Al menos no a ese punto. Es posible especular (y se especula en todos los mercados de valores del mundo) haciendo apuestas fuertes y masivas. Ha sucedido y sucede. Pero el valor de una moneda respecto a otras es un resumen subjetivo de un seretimbal de factores.

Veamos algunos.

En nuestro país el consumo trata de abastecerse primordial y sumariamente mediante la erosión de divisas. O sea, los bienes de consumo se adquieren en el mercado internacional prioritariamente, se importan y se venden en las tiendas MLC o mediante mipymes. Los mecanismos resultantes (compra en dólares, venta en monedas territoriales) son complejos, desiguales y todos (o casi todos) producen al final una erosión de esas monedas nacionales.

La gran tendencia a la emigración trata de absorber divisas. No es solo la moneda con la que pueden sufragar el gasto de su viaje, sino que servirá «luego». Por tanto la gente no sólo trata de adquirir solo para «moverse». Mientras más, mejor. Es una gran succión a la moneda dura en la calle. Una demanda creciente que lejos de aminorar o detenerse, aumenta. Incluso en el ilusorio caso de que todo el que quiere irse ya se apuntó, porque todo el que se apuntó, sigue tratando de comprar divisas.

No tengo que demostrar las estadísticas monstruosas de emigración ya realizada ni investigar la «por realizar». Está disponible a todo el que se interese.

El factor subjetivo de seguridad también influye. Si usted tiene una considerable cantidad de dinero (o usted la ve considerable) y ve despetroncarse una moneda al infinito abajo y más allá, intenta asegurar su dinero, y mientras más rápido mejor, porque está viendo que no hay señales de retroceso del fenómeno. Le entra lo que se llama oxiuro por salir de la moneda débil. Y también demanda divisa para comprarla.

Estos son solo algunos y muy sin complicarnos la existencia hasta la última consecuencia. En mi opinión (y siempre digo que mi único armamento es la lógica, no los estudios avanzados de esto), descolla un «detalle»: NO EXISTEN INDICIOS QUE NOS LLEVEN A PENSAR EN UNA RECUPERACIÓN DE LA MONEDA NACIONAL. Este «detalle» es el que «flota» sobre todo lo demás. No se ven propósitos, hechos, decisiones, pasos… que dirijan la economía en otro sentido que no sea… el que nos trajo aquí.

El Toque es mensajero. No es el causante de la noticia que trae. Mátelo si quiere (o puede). No va a hacer nada con ello.