EL CUBANO DIGNO SE QUEDÓ EN CASA

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Por Jorge Luis García Fuentes ()
Hermosillo.- Las viejas tradiciones castristas van cediendo ante el deterioro galopante de formatos y mitos. Este primero de mayo no hubo desfile triunfante en la plaza.
No hay gasolina para mover al ganado bovino como antes, así que orientaron pequeños acarreos a las plazas provinciales, y en la capital echaron mano al circo de la «tribuna abierta», por supuesto, en el Protestódromo que colinda con la embajada norteamericana.
El espacio junto al malecón, mucho más estrecho, apoyado por ángulos rasantes de cámara, contribuye a la sensación de lleno total. Pero en una ciudad con dos millones de habitantes ya no resulta impactante que la dictadura se consiga unos cuantos miles de carneros, entre incondicionales y obligados por sus jefes del trabajo y manganzones sindicales, la mayoría probablemente recibiendo remesas y recargas de sus familiares emigrados.
Los panzones y carcamales de la cúpula se limitaron al show masturbatorio, con «artistas» y «oradores» repitiendo las mismas consignas gastadas y otras nuevas, ridículas de origen.
Esa masa que salió por televisión nacional es una masa de utilería. El verdadero pueblo cubano se quedó en casa, durmiendo la mañana o la resaca de los apagones, aguantando, sometido, resignado.