EL TÚ Y EL USTED

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Por Ulises Toirac ()
La Habana.- El que ha conversado conmigo más de dos palabras sabe que siempre lo invito a tutearme. Más que nada porque elimina una barrera psicológica. Es magia. En cuanto empiezas a tratar a alguien de «tú», se aflojanas tuercas por allá arriba y las cosas fluyen con más naturalidad.
Por supuesto que estoy a favor de aquello que llamábamos «educación formal», (algo de lo que no se escucha hablar hace un recojonal de tiempo y… sabemos porqué).
El protocolo social es muy útil, más allá de su necesidad para mantener el orden, las buenas maneras y la predisposición al respeto. Ya te digo, lo mío es para lograr algo que de otra manera resulta un poco engorroso: estar más cerca la bola de lo que realmente piensa mi interlocutor.
El verdadero respeto no se mide por el «usted». Es famoso el cuento de «Usted es un c0m3mi3rd4″… ¡Vaya pal carajo! ¡Qué respeto ¿no?!
El respeto y la educación, como reza un meme muy viejo, es como la erección: se nota. El respeto y la educación existen cuando uno hace suyas esas normas. De adentro. Y salen a relucir desde sentarse en un restaurante, hasta discutir.
Ya te digo: yo prefiero un TÚ con respeto que un USTED sin eso.