CALENDARIO

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Por Tania Tasé
Berlín.- Hay un día de cada semana que pierde sus letras. Inadvertidamente la ternura alevosa y traviesa roba las letras de tu nombre. El martes adquiere nombre de persona.
O el jueves de la próxima semana, o el viernes de la tercera semana. Y el sábado más arriba.
Todos los días de cada semana, al menos una vez, ansían cambiar de traje y vestirse de ti.
Conspiración y complicidad benditas. Identidad secuestrada. Miro el calendario y no encuentro mis citas y deberes, organizados desde hace mucho.
Tan pedante puedo ser la mayor parte del tiempo. Todo ha volado, mas no temo.
Sueño espirales. Y ahora todos los días de este año se llaman tú.
Tú y la vida entrando por mi ventana, poniendo todo patas arriba, alborotando mi sangre con ese arte que tienes de provocar mi risa. Con la energía que barres todo lo que sobra, quitando el peso insoportable de lo heredado de mis hombros y mandando toda la mierda a volar.
Así tan sencillo como soplar los pétalos de una flor. Todos los días llamándose tú y yo sin otro deber que llegar puntual a mi cita de ser feliz. Cualquier día, a cualquier hora de cualquier vida.
Tú.