PARALELISMOS

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Por Fernando Clavero
La Habana.- Estos han sido días de fútbol, de mucho y buen fútbol. Días alegres para unos, aquellos que hinchan por el Real Madrid o el Bayern Múnich, por ejemplo. Y días tristes para otros, los que mueren por el Barcelona, o por el Manchester City, que es casi lo mismo, porque desde un lado se va al otro, porque son los grandes enemigos de los blancos. Con eso a veces basta.
Para los cubanos siguen siendo días duros, en los cuales no siempre te puedes agarrar a algo para pasar el mal momento. Digamos que ni al fútbol, o a la telenovela de turno, ya sea cubana, brasileña, turca o coreana. No hay serie ni partido de fútbol que mitigue el dolor, las necesidades. la escasez, el calor, el hambre, las necesidades.
Incluso ni el béisbol y esa descafeinada serie que se juega en las tardes en estadios de césped quemado, donde no hay ni agua, ni en cubos, para evitar que nubes de polvo se eleven al cielo cada vez que alguien se desliza. Esa serie en la que aparentar ser más macho te hace mejor, ya seas manager, jugador, árbitro o directivo. La pelota en Cuba se murió, y por eso pasaremos de ella, y nos centraremos en el gobierno y en el fútbol. Hoy toca buscar esos paralelismos entre el Barcelona y la cúpula dirigente cubana, entre el barcelonismo más acérrimo y el castrismo.
La dirigencia del Barcelona, con Joan Laporta a la cabeza, tiene secuestrado al club. Se las arregla, y no sé cómo, para que todos los medios culés, y algunos de otros lares, se deshagan en honores hacia la gestión del presidente, y se conviertan en abanderados de todo lo que dice y hace. Para esos medios, y para ese grupo de fanáticos a ultranza todo está bien. El club lo hace bien, la presidencia es la mejor, y lo que pasa, lo malo, es por culpa de otros.
Para ellos hay una mano negra detrás. Es la mano del Real Madrid, de Florentino Pérez, que tiene sobornados a todos, no solo en España, sino en Europa y hasta en el mundo, para hacer que al equipo catalán le vaya mal. Su Florentineza es la causa de todos los males.
Si el Barcelona juega mal, la culpa es de Florentino. Si a Lewandowski se le perdieron los goles, ídem. Si Vitor Roque apenas juega, es el presidente blanco el culpable, porque Laporta lo fichó solo para tapar la jugada de Endrick, que era el objetivo principal. La baja forma de Pedri tiene que ver con la llamada Casa Blanca, porque no tiene centrocampistas españoles en la plantilla para que la selección convoque a los del Barcelona.

Si un árbitro expulsa a Ronald Araújo y los 10 que quedan en el campo se cagan, y no defienden los dos goles de ventaja ante el PSG, es responsabilidad del Madrid. Y si el Madrid elimina al Manchester City, al que le marcó cuatro goles, es solo porque se trata de un equipo pequeño, al que solo le interesa ganar, porque fútbol de verdad hacen muy poco.
La cúpula del Barcelona, mirándola desde La Habana, es lo más parecido que pueda haber en el mundo al gobierno cubano. El gobierno que cuenta con todos los periodistas y todos los medios para hacer campaña a su favor, pero que, ni aun así, consigue lograr el apoyo de la gente, que cada vez pierde más adeptos y que cada día que pasa se convierte en más ineficiente.
Cuban President Diaz-Canel to tackle 'inefficiencies' after reelection |  News | Bangladesh Sangbad Sangstha (BSS)El gobierno de La Habana tiene su Real Madrid y su Florentino Pérez: el gobierno de Estados Unidos, el bloqueo, y todos esos que desde el norte o cualquier otro lugar «pagan» a los de adentro para que estos se levanten contra el «mejor gobierno jamás conocido» e intenten sacarlo del poder.
Si un cubano se pronuncia en redes sociales, es pagado por el imperio. Si alguien sale con un cartel a la calle, pidiendo comida o libertad, es un mercenario, y allá van los gendarmes de turno a encerrarlo. Cual Laporta, el designado presidente Díaz-Canel encuentra siempre un culpable, una causa ajena para cada tropiezo, que ya son tantos que apenas puede andar.

Si no hay comida, el bloqueo es el culpable. De los apagones, igual, porque Estados Unidos impide que La Habana tenga créditos, y no los tiene porque le debe a medio mundo. Si los hoteles están vacíos, no es por culpa del mal servicio, del robo en las instalaciones, del país en la ruina, sino por las campañas en contra de Cuba.
La cúpula dirigente cubana y la del Barcelona, los fines de unos y otros, son lo más parecido que hay en este mundo, si hacemos paralelismos, con una diferencia: Laporta es un crack en eso de la comunicación. Y si tiene que llorar, lo hace y es creíble. Y Díaz-Canel es un anormal sin carisma, cuyo nombre quedará recogido en los anales de la historia de Cuba, pero como el hombre que estuvo al frente del país con menos méritos de todos.
Uno es una bestia comunicativa, que maneja a sus feligreses con la intención de mantenerse en el poder. El otro es el peor comunicador del mundo, y ni él mismo se explica cómo está en el puesto de presidente del país. Solo sabe que le gusta que lo llamen presidente o jefe, que le adulen -y que lo maltraten, porque los Castro lo maltratan- y darse la buena vida.
Cuba, los daños colaterales | Latino CaliforniaEn tiempos de fútbol, de apagones, de crisis en el FC Barcelona y en Cuba, me gustaría escuchar otros discursos, otros análisis, a gente que no buscara culpables fuera y mirara hacia adentro, porque los motivos del desastre o de la debacle no están más allá, sino acá, de puertas para adentro.
Solo que, por motivos diferentes, unos y otros manipulan, esconden la verdad, confunden, se aferran a los aborregados que van a creer siempre en lo que les dicen, sin analizar el verdadero trasfondo de todo.

El Barcelona pierde el tren de la Liga tras ser goleado por el VillarrealSi los culés despiertan o no con Laporta, me importa un pito. Es su problema y se trata solo de fútbol, aunque digan que es lo más importante de las cosas menos importantes.
Si los cubanos, algunos aún, siguen haciéndole la pelota a la tiranía, me seguirá doliendo. Un pueblo no puede estar secuestrado por sí mismo. No puede ser que pases hambre y justifiques al culpable, que no tengas medicinas y perdones al que debe facilitarla. Es imposible que vivas sin libertad y no condenes a quien te la robó.