EL DÍA DE LA TIERRA EN UNA ISLA SIN PROYECTOS

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Adalixis Almaguer
Holguín.- Me gusta el sabor del culantro que en mi zona llaman cilantro, pero no lo es. Quizás porque lo aprendí desde pequeña en una cocina a la que circunstancialmente no le abundan las especias. El cilantro también me gusta. Si por mí fuera los pusiera en todo.
Y siempre recuerdo el patio de mi madre barrido a escoba, yermo, con el plantón de culantro desde la cerca hasta donde empieza el brocal del pozo como si esa fuera la frontera no escrita de la tierra viva.
Hoy también recuerdo que es el día de la tierra y la isla carece de proyectos medioambientales que preserven y restauren. Cada vez se parece más al patio de mi madre, plana, vacía, aunque nadie le quite las malas hierbas porque más del 90% de las tierras cultivables están cundidas de marabú. Cuba sin plantón de culantro hasta el brocal del pozo. Cuba sin nadie que la barra a escoba.
Cuba como una pesadilla distópica en la que lo único que se recicla es la violencia, la represión, el acoso policial y el chantaje. La basura se multiplica por todos los rincones, del mismo modo que se multiplica el abuso del poder institucionalizado. Y enfrascados en nuestros micromundos no vemos lo único que todos tenemos en común, no podemos mirar, ni pensar en la tierra porque urgen la sobrevivencia diaria, la carencia de libertades, la recuperación del tejido social, el rescate de los valores cívicos y morales. Urge que dejemos de ser analfabetos funcionales y que comencemos a pensar el país, a diseñar el país que queremos cuando termine el horror dictatorial, cuando despertemos del mal sueño.