EN MEMORIA DE NANCY FELICIA Y UNA VIÑETA SOBRE MARTÍ

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Por Arnoldo Fernández ()
Bayamo.- La conocí en mayo de 2008. Nadie como ella para narrar los días del cadáver de José Martí en Remanganaguas. Llegar a su casa, era entrar a la Historia. Las fotos en la sala de Bartolo Sánchez Cabot, Jaime Sánchez o Lorenzo Sánchez, eran una motivación para preguntarle sobre ellos. Con la foto de Jaime Sánchez en sus manos me dijo:
-Soy nieta del ayudante carpintero que hizo el ataúd para José Martí.
También me dijo:
«-A Martí lo mató un cubano, Chino Oliva. Mi tío Lorenzo me lo dijo. Resulta que el 19 de mayo de 1895, durante la tarde, Chino llegó a la cantina de mi tío y dijo:
-Sírvame un trago que maté al Presidente.
Luego de tomarse varios tragos, dijo en voz alta:
-Yo maté a José Martí.
Chino Oliva se fue a vivir a Palmarito de Cauto. Cada vez que se emborrachaba decía lo mismo. Un día, en una de esas borracheras, dijo a gritos que mató a Martí. La gente de Palmarito lo linchó a machetazos.»
Nancy Felicia es el nombre de esta señora que me acompaña en la foto. Nos unió una amistad de más de 15 años. Nancy debía estar en uno de los osarios que acompañan el obelisco de José Martí en el cementerio de Remanganaguas, lamentablemente sus restos descansan en la Aduana de Palma Soriano.
Con la muerte de Nancy, concluye el ciclo de una memoria sobre el Apóstol que comenzó el 19 de mayo de 1895. Toda esa historia pudimos salvarla en el libro: «José Martí, el Apóstol de Remanganaguas», publicado gracias a la generosidad de Alejandra Carolina (EE.UU), Juan Carlos Roque (Países Bajos) y Víctor Adriel (EE.UU).