EL PRESIDENTE Y EL MINISTRO: MENTIRAS Y MÁS MENTIRAS

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Por Jorge Sotero ()

La Habana.- Ya está en youtube la nueva entrega de «Desde la Presidencia», el podcast del dictador Miguel Díaz-Canel, dedicado esta vez a analizar los problemas del transporte en Cuba y convertido en un ejercicio bestial de cinismo, manipulación y mentiras, en el cual el mandatario se hizo acompañar del ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez.

Si no fuera porque hay que encontrar motivos para escribir, jamás le dedicaría un minuto a ver este bodrio de programa, conducido por un tipo insípido, ramplón, con vocabulario limitado y un ritmo adormecedor, todo lo contrario a lo que dicen en la academia que debe ser la televisión.

Como siempre, el Hombre de la Limonada comienza hablando de su preocupación por el pueblo, de lo importante de escuchar al pueblo, y de sus quejas porque los dirigentes -los de abajo, por supuesto- pasan por donde están las paradas repletas de personas y nunca paran. Y hay que recordar que esto se ha intentado hacer decenas de veces desde 1992 hasta la fecha, hasta con inspectores en las paradas, en las salidas de los pueblos de campo, y siempre resulta un fiasco, porque no se resuelven los problemas de transporte de un país con lo que pueda llevar el director de una empresa en el vehículo que usa para trabajar.

Las guayabas, como le dicen los guajiros de Cumanayagua a las mentiras, fueron cada vez más duras. La primera grande la soltó el ministro, quien dijo que hacía cinco años, en Cuba se movían cerca de 5.8 millones de personas por día en el transporte público. Y eso no se lo cree nadie. Jamás en la historia de Cuba el transporte público ha tenido capacidad para esa cantidad de pasajeros. Incluso ni para la mitad.

Y agrega Eduardo Rodríguez, que esa cifra llega ahora solo a 2.9 millones de personas. Otra mentira enorme. Posiblemente, en los años ochenta del siglo pasado, cuando el transporte en la capital del país y en las provincias estuvo relativamente bueno, entonces sí se llegó a esos 2.9 millones. Pero lo dudaría.

El transporte en Cuba en 23 imágenes - Renunciamos y ViajamosNo hay explicación para esos 2.9 millones ahora. Y si usted que me lee tiene dudas, pregúntese en qué viajan esos casi tres millones de personas, cuando en la capital no hay ómnibus, y en provincias donde hubo alguna vez 20 o 25 viajes al día, a veces hay uno en la semana, porque no hay medios, ni combustibles, ni gomas o piezas de repuesto.

El ministro, como siempre, le fue arriba a los porteadores privados. Estos son los culpables de todo, según é, aunque lo justificó con la ausencia de otras opciones. Y lo dice el mismo que habló de 2.9 millones de pasajeros al día.

El ministro habló de decretos para obligar a los que tienen vehículos estatales asignados a parar, y el presidente metió la «cuchareta» y hablo de «falta de sensibilidad». Esa es una de las causas, dejaron creer ambos.

Del transporte en Cuba: realidades absurdas – Observatorio de Derechos  EconómicosTambién dijo Eduardo Rodríguez que, ahora mismo, Cuba solo transporta la mitad de las cargas de antes de la covid. Y, por suerte, dijo una verdad: «eso tiene que ver con el volumen de cargas, porque hay una disminución, hemos recibido menos barcos…», aunque el impuesto mandatario lo interrumpió para dar su versión, como siempre alejada de la realidad.

«Yo creo que esas limitaciones que tenemos para servir con el transporte público estatal, tienen que ver con… el recrudecimiento del bloqueo», dijo Canel. Para él, el bloqueo es la base de todo, tal vez hasta más que la limonada, en referencia a aquella frase que lo hizo famoso, por el desliz de Boris Fuentes, que lo mandó a matar en televisión y que le costó al periodista tener que irse a Argentina, donde ahora purga sus penas en compañía de su familia.

Ensayo fotográfico sobre el transporte en Cuba | elTOQUEEscuchar al mandatario cubano suele ser para mí un ejercicio de laceración tremendo. Porque a su tono aburrido y empalagoso, agrega siempre las mismas palabras: soluciones, enfrentamiento, bloqueo, distorsiones…

Por cierto, el ministro puso el dedo en la herida cuando habló de piezas de repuesto para los vehículos, y dejó abierta la posibilidad de un aumento del precio del transporte público, porque la recaudación no alcanza para costear lo que se invierte. Y ahí caben muchas preguntas, entre ellas a qué servicio hace referencia el titular de Transporte, en un país donde no hay aviones, trenes, ómnibus ni taxis.

Transporte público, un caos para los cubanos de a pieTambién habló del salario de los trabajadores del ramo, y dijo que no alcanza para vivir. Pero eso lo sé yo, lo sabe Canel y lo saben todos en Cuba. El salario de los cubanos no alcanza ni para vivir dos días y con eso hay que arreglárselas para vivir un mes.

En fin, el programa de Díaz-Canel y su ministro de Transporte fue -parafraseando al ilustre Yusuam Palacios- «un poco más de lo mismo»: muchas promesas de discusión, garantías de respuesta a las inquietudes de la población, a partir de sus estados de opinión, y mucha palabrería, a veces con muchos vocablos dejados a medias por el presidente, como ya es costumbre.

Y bueno, si al principio les dije que no le dedicaría ni un minuto al programita del Canelo, lo ratifico acá, al final de estas líneas, porque no vale la pena perder una hora para salir más convencido de que el problema de Cuba no tiene solución. Y si tiene, no serán personajes como estos los que lo van a resolver.