PONERSE SERIO A VECES FUNCIONA

0
30
Por Renay Chinea
Barcelona.- El patio no estaba listo. Estábamos en obras y era un auténtico desastre, pero por casualidad pasé por un vivero, y Elina se antojó de un árbol de pomelos, o toronja, o Naranja Grifúa que le dicen en mi zona.
Total, que me vi en un Nissan Micra, con un arbolillo de copiloto. Llegué a casa y lo sembré más o menos donde pude. De más está decir que tuve que arrancarlo y volver a sembrarlo en otros dos lugares.
El arbolillo, de la variedad Ruby Red, me salió medio conflictivo. Apenas se acomodó en su primer terreno, las hojas se empezaron a poner marrones, como con vitiligo.
—Quiero que me lo salves por favor… que ese arbolito es mío —me pedía Elina.
No hay ninguna descripción de la foto disponible.Me fui a Google y a todos los foros de cítricos habidos y por haber. Consulté un experto y ajusté un diagnóstico en claro: clorosis férrica: es decir, la incapacidad de las plantas de comer hierro. Constaté la veracidad de aquellos versos del poeta argentino, pero al revés. “Que lo que arbol tiene de florido/ vive de lo que tiene sepultado”. Y no: los cítricos, necesitan tener sepultado, el fruto que resultó de lo florido. Ácido… ácido para descomponer el hierro, y que pueda incorporarlo el árbol.
Me busqué una buena disolución de Quelato de hierro FeO; en el ultimo transplante el año pasado, le desapelmacé las raíces, le apliqué cenizas y borra de café en su nuevo hoyo… le puse guano de pingüino, le exprimí cinco o seis naranjas agrias y lo sembré.
Le dije a Elina: estamos en abril, si no me da frutos, lo coje el machete. Si no se endereza, será leña de asado. Y Elina lo mimaba como si fuera un gato.
Ese año, sacó una sola flor, y logró un pomelo. Uno solo.
En esta primavera, está escandalosamente florido. Parece que el truco de ponerme serio, funcionó… con el árbol, no con Elina… Jijiji.
Puede ser una imagen de olivo americano