NO LO PUEDO OLVIDAR

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Luis Rodríguez Pérez ()
Quivicán.- Cuando escribo sobre Angélica o María Cristina Garrido, lo hago siempre en nombre de todos los presos políticos. Porque yo no puedo olvidar, porque ni por un sólo segundo puedo olvidar el valor y la entrega de ellos por la Libertad. Porque fueron ellos los primeros, los más valientes; tan es así, que fueron los escogidos para dar el escarmiento.
Yo no puedo negar, independientemente de mis deseos profundos por la libertad de mi Patria, que me motiva también el profundo dolor que siento por el injusto encierro de las Garrido. ¡Pero a estos locos que ahora están presos los motivó el encierro de todo un pueblo! Eso, no lo puedo olvidar.
Y quizás, yo he madurado algo, quizás ha cobrado forma mi personalidad de patriota mucho más que a muchos de ellos. Y es lógico. Los presos apenas tienen tiempo de soportar sus torturas, sus enormes tristezas en sus enormes encierros. Y sólo por esto, sólo por esto son más dignos que yo. MIL veces, más digno que yo.
¡Los quiero a todos! ¡Los admiro a todos! Me maravillo por todos, desde el que apenas sabe leer, hasta el erudito ¡Nosotros hemos cambiado, porque no han cambiado ellos!
Les contaré un secreto: Cuando el 11 de Julio, en la mañana, después de ver lo que sucedía en San Antonio de los Baños, Angélica salió de la casa. Salió en busca de su hermana que vivía en el otro extremo del pueblo. Salió Angélica, como una loca; salió corriendo, era Domingo, todo el mundo estaba en sus casas:
– ¡Vamos, salgan, que se cayó el Comunismo; salgan todos! -gritó, casa por casa ¡casa por casa, gritó!
Eso, hermanos míos, yo no lo puedo olvidar.