¿SOCIALISMO TRAICIONADO?

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Por Arnoldo Fernández
Contramaestre.- Hoy es uno de esos días en que siento el país encima y no consigo quitármelo de arriba. Mis animales en huelga, no quieren maíz, tampoco hierba fresca recién cortada. La tierra a gritos pide lluvia. Una oscuridad se acerca, tiene manos enormes y cara abultada. Viene a comernos la poquísima esperanza que nos queda.
En el noticiero piden resiliencia, lo dice el Primer Ministro, pero los que deben oír están sordos y trotan de un lado a otro en caballos de gasolina. El país está a punto de morir, o de sacudirse la inercia que no deja vivir como Dios manda. Aún hay tiempo, aún puede salvarse la paz. Ojalá y lo entiendan, ojalá y no esperen tanto para darse cuenta.
Ojalá y no sigan desconectados de los que no tienen qué comer, de los que no tienen medicinas para curar sus dolencias, de la madre que llora donde nadie la ve porque sus hijos no tienen zapatos, ni mochilas para ir a la escuela y no puede comprarlos.
Es hora de hablarle a la gente con el corazón, de ponerse en su lugar, de predicar con el ejemplo, de encender el sol de la virtud. Es hora de poner a un lado congresos, eventos, reuniones, foros, oficinas y decretar la resiliencia. Hay una nación que agoniza y es preciso entender su espíritu. Es ahora, no con discursos hechos, ni imágenes fabricadas en la televisión.
Si en verdad aman a este pueblo como dicen, escuchen las verdades y levanten templos de virtud con ellas. Basta ya de consignas, de expresiones divorciadas de la realidad. Acabo de leer por segunda vez El socialismo traicionado de Roger Keeran y Thomas Kenny, y lo que pasó allá es un espejo de lo que ahora está en marcha entre nosotros y nadie quiere verlo o sencillamente lo ven y prefieren ignorarlo. Desde arriba no conseguirán que nadie crea en ustedes. Abajo, con los de a pie, quizás puedan hacer algo todavía.
Dicen que cierto economista ruso los está alentando a hacer todo esto, ojalá y sea mentira, ojalá. Acaba el día y todavía no consigo quitarme sus puños de encima, una y otra vez me golpean. Tal vez mañana, será un mejor día. Tal vez.