LA EMPRESA ESTATAL SOCIALISTA Y LA OTRA, DOS FORMAS DE VER LA ECONOMÍA

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Por Manuel Viera ()
La Habana.- Converso a menudo con directores de empresas estatales y todos refieren lo mismo: les resulta indispensable hacer alianzas con formas de gestión no estatal para importar bienes, terminar sus producciones o sencillamente producir o prestar servicios.
Su gestión es deficiente, están descapitalizadas, sus aparatos administrativos y plantillas son excesivas o infladas. Son, en un inmenso porcentaje, ineficientes, excesivamente reguladas y politizadas, y responden a una estricta planificación anual que las encierra en una especie de camisa de fuerza.
Un amplio sector del sistema empresarial estatal constituye hoy una carga enorme al presupuesto del Estado, deteriorando el déficit fiscal y un sinnúmero de indicadores macroeconómicos.
Por otra parte están las MIPYMES y las formas de gestión no estatal, mucho menos reguladas a lo interno. Sus funciones administrativas son realizadas por muy pocas personas y sus plantillas muy ajustadas, son mucho menos politizadas, rentables por sí solas y responden a una planificación individual, descentralizada y que se modifica de forma inmediata sin requerir aprobación administrativa de ningún nivel superior.
La conclusión es muy simple: La empresa estatal socialista ha quedado expuesta y las nuevas formas de gestión le han bajado el calzón a la propaganda socialista. Quedando demostrado que la base de la economía, de la producción y los servicios debe girar en torno a la propiedad privada, a la desregulación económica, a la planificación descentralizada y maleable y a la despolitizacion de las actividades productivas.
Por más propaganda que le hagan a la propiedad estatal socialista, por más que la legitimen y establezcan a la fuerza que es lo que debe primar, la propiedad privada es, por mucho, el camino al avance, el bienestar y el desarrollo. ¡Es así y PUNTO!