CÉSAR VALDÉS VUELVE A GENERAR PROBLEMAS EN EL ENTORNO DEL BÉISBOL CUBANO

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Por Fernando Clavero ()

La Habana.- La presencia de César Valdés en la Comisión Nacional de Béisbol vuelve a crear problemas, más de los que ya tiene el organismo deportivo, porque el exárbitro, ahora al frente de todo el andamiaje arbitral, sigue generando controversia, tal como sucedió en el pasado.

Lo vamos a contar por partes, porque el mastodóntico personaje, que alguna vez fue jefe de Reglas y Arbitraje de la Comisión Nacional, perdió la partida ante Higinio Vélez y Víctor Mesa y se tuvo que ir a Villa Clara a rumiar sus malestares, apartado de todo. En ese tiempo, varios años, dio reiteradas entrevistas en las que habló mal de todo el mundo. No había nadie bueno en el béisbol. Solo él.

Un buen día lo llamaron a trabajar al estadio Augusto César Sandino, con la comisión de la provincia de Villa Clara, pero lo botaron de allí deshonrosamente, porque lo cogieron robándose los aires acondicionados de los albergues de la instalación.

El arbitraje no fue protagonista en los play-off – Radio RebeldeAl final, con el retorno de Juan Reinaldo Pérez a la Comisión Nacional, el nativo de Ranchuelo se aseguró volver. Su presencia generó polémica desde el primer día, por sus formas, sus fobias y sus filias.

Mientras se las aplica a algunos, como el matancero Reynol Alfonso, defiende a brazo partido a otros, como su cúmbila Juan José Cuevas, del mismo año que él en eso de los trajines del arbitraje.

No hay ninguna descripción de la foto disponible.En las últimas horas, sin embargo, saltaron a escena unas declaraciones del exárbitro y otrora profesor de la escuela de arbitraje que alguna vez funcionó en Villa Clara, Onel Rodríguez, quien manifestó en las redes sociales su inconformidad con algo que le estaba pasando.

En respuesta a Alex Hernández Zamora, Onel, que trabajó muchos años como ambulanciero en el Hotel Elguea, en las cercanías de Corralillo, donde lo conocí, cuando iba de niño desde La Habana por mis problemas de poliomielitis, comentó: «qué volá NEGRITO COLORAO jjjjj, no me digas que tú no sabes que tú no sabes que después de dedicarle parte de mi vida al CORRECTO desarrollo del arbitraje aquí en mi Cubita bella, me han declarado persona no GRATA al parecer en la NUEVA DNB».

Onel Rodríguez, quien pasó trabajo por años para trabajar como árbitro, porque vivía a un costado del camino que va de Motembo a Israel Ruiz, por donde no pasaba ni transporte, y que tuvo que mudarse para Ranchuelo para poder trabajar como profesor en la mencionada escuela de arbitraje, donde era la mano derecha de César Valdés, ahora se siente preterido.

«Pero no importa ahora tengo más tiempo para SEGUIR enseñando, éso no me lo pueden prohibir jjjjjj, un abrazo», comentó Rodríguez, quien ya supera los 70 años de edad, aunque habitualmente intenta instruir a los aficionados con algún post dedicado a las reglas del béisbol.

Un amigo, exárbitro también, y conocedor al detalle de las formas de César Valdés, y quien considera a Onel Rodríguez como una buena persona, me aseguró, aunque me pidió que no revelara su identidad, que la mano del ahora todo poderoso dirigente de la Comisión y/o Federación está detrás de todo.

«Onel le debe saber algo, y él no lo quiere ver por allí. César Valdés es un tipo bajo, sucio. Es peor que Víctor Mesa. Es un tipo que necesita codearse con las altas esferas, y si ya una vez lo tronaron y cayó hasta el abismo, está vez no lo hará, aunque tenga que pasar sobre la cabeza de quien sea», dice el excolegiado en exclusiva a El Vigía de Cuba.

Para la fuente, Onel no debe olvidar nunca que por una crítica al trabajo de César Valdés, este casi mata al ya difunto periodista de Granma Sigfredo Barros. Ese día, en el Latino, le fue arriba, olvidando la diferencia de edad de más de 30 años y la de libras, más de 150, y lo golpeó hasta que llegó alguien y lo separó. Y todo porque el periodista había dicho, en referencia a un par de conteos, que «la bola le pareció más strike que el propio strike».

Barros tuvo que ser llevado a un hospital, con la cara llena de morados y la cabeza hinchada, pero nadie en el periódico Granma, como era de imaginar, tuvo valor para presentar una acusación y nadie se presentó de oficio. Y Barros, que estaba aterrorizado, tampoco hizo nada.

Frank Aguero, entonces director de Granma, iba a denunciar, pero en ese momento recibió una llamada del entonces presidente del INDER, Humberto Rodríguez, amigo personal de César Valdés, quien se encontraba en el exterior, para pedirle que dejara eso en sus manos, que él se encargaría de compensar a Sigfredo. Túbal Páez, el presidente de la Unión de Periodistas por entonces, tampoco movió ficha, y César Valdés, entonces árbitro y jefe, siguió haciendo de las suyas, viviendo de aquella llave de lucha contra un aficionado en el Camden Yards de Baltimores, cuando el partido entre la escuadra cubana y los Orioles.

Ese personaje se atraviesa ahora en el camino de Onel Rodríguez, quien debe tener mucho cuidado con lo que hace y dice, porque puede convertirse en la próxima víctima de Valdés, quien siempre se las arregla para encontrar a alguien ‘arriba’ para que lo proteja, entre ellos Díaz-Canel, de quien también es amigo personal.