LA HISTORIA DETRÁS DE LA FOTO (XX)

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Por Jorge Sotero
La Habana.- El castrocanelismo pasa de los diplomas y las medallas. Ya no van a premiar a sus combatientes del Minint y las Fuerzas Armadas con medallas al Servicio Distinguido por la labor en las guardias, detener una lancha que se acerca a las costas, o por haber controlado mejor a unos opositores que pensaban hacer una marcha.
Como eso de los diplomas ya no resuelve nada. Y como un trinka, que vive en la comunidad militar que está en Calle Cuarta y Ocho vías, antes de entrar al reparto Obrero, se encontró hace unos días un paquete de condecoraciones en la basura, cambiaron el modus operandi y premiarán en especie a sus soldados y oficiales.
Los del Minint, en algunos lugares, dijeron que no les alcanza el salario -ganan más de 10 mil pesos, casi el triple que un maestro-, que la caja de pollos que les dan cada mes -a veces dos, en dependencia del grado y el cargo- tampoco, y que están aburridos de los tres litros de aceite mensuales. Quieren más y comenzaron a pedir que les diversifiquen las carnes. Todo no puede ser pollo, dicen.
Y como la dirigencia castrista no quiere que la policía se sienta mal, ni los profesionales de las FAR tampoco, instruyeron a los gobiernos municipales a que les dieran prioridades en los chequeos de emulación y les entregarán algún otro tipo de carnes.
La oficial de la foto tuvo, según ella, una suerte tremenda, porque le tocó un hueso de paleta de una vaca -o un toro, da igual- y lo mejor de eso es que posa con aquel hueso para alguien, como si fuera normal que a alguien lo premien con algo así para resolver los problemas alimenticios de su familia.
Lo bueno de todo es que sirven para memes. La foto se presta para la burla, pero si uno lo piensa bien no puede menos que imaginarse el trabajo que pasa el cubano común, cuando estos, que son los que controlan, los que se dejan sobornar, los que chantajean, se conforman con un hueso de res, de esos que se venden -o casi se regalan- como hueso blanco en cualquier país del mundo.
Cuando veo fotos como estas, en la que observas lo orgullosa que está la oficial con su trofeo, no me queda menos que pensar en la situación de Cuba. De una Cuba que va cuesta abajo a una velocidad enorme y que si no se ha caído es solo porque anormales como esta de la foto, y otros similares, se han alineado al lado del peor gobierno que ha tenido un país en el mundo en los últimos años, y por mucho el más incapaz en la historia de Cuba desde la llegada de Cristóbal Colón.
Cuba da pena. La oficial de la foto no. Si te prestas para la burla, atente a las consecuencias. Su rostro aparecerá durante muchos años en las redes, y servirá para demostrar cómo vivíamos los cubanos en esa época en la que el gobierno decía que éramos unos bendecidos.