CLARIA

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Por Irán Capote
Pinar del Río.- El rito de ir a pescar al río de Paja Larga lo inculcó nuestro bisabuelo.
Cada tarde salía con su vara de pescar y sus lombrices. Pasaba horas y horas en silencio frente al agua calmada de un río que aún conserva sus malanguetas.
Sabrá Dios en cuántas cosas pensaba mi bisabuelo mientras esperaba que los peces mordieran la carnada. Varias veces lo acompañaron mis tíos, mi madre y más tarde mi hermano y yo.
Mi bisabuelo ahora tiene 96 años y siempre ha sido un hombre de mucha calma, de mucha paz interior. No recuerdo que alguna vez haya regresado sin ensarta.
Hace décadas que abandonó el rito de la vara de pescar.
Pero mi hermano insiste en ir por las tardes hasta el mismo río lleno de malanguetas y enseñarle a sus hijos el ritual de la calma, el anzuelo y la carnada.
Hoy me fui a esa fiesta en carretón de bueyes. Y todo el rato me lo eché recordando aquellas tardes con mi bisabuelo en un silencio donde cabía el monte entero.
Del pensamiento me sacó la algarabía de mis sobrinos cuando las boyas empezaron a “picar” y antes de sacar del agua los anzuelos vienen las premoniciones: ¡Biajaca! ¡Tilapia! ¡Anguila! ¡Jicotea! ¡Rana Toro!…
Y resultó ser ¡Claria!