PUENTES

0
10
Por Tania Tasé
Berlín.- Como yo veo la vida, pasamos todo el tiempo de nuestra existencia construyendo puentes.
Cada relación, de cualquier tipo, familiar, de pareja, de amistad, de trabajo, de negocios y hasta la relación individual de cada ser con Dios; implica crear puentes.
Los puentes son conexiones entre individuos o entidades distantes, físicamente hablando.
Sucede que conscientemente o no, a veces no prestamos atención y destruimos puentes que nos ha costado mucho crear.
Luego notamos con dolor la ausencia de esos puentes. Es una sensación horrible para mí. El dolor provoca siempre una reacción de defensa, uno necesita con urgencia sanar de ese dolor o cuando menos hacerlo soportable. Y es cuando tendemos a culpar a los demás como únicos responsables de la destrucción de nuestros puentes.
No, señor, no es así. Cuando se derrumba un puente que nos conecta, NUNCA, y esto lo afirmo contrario a mis hábitos de manera absoluta, la responsabilidad es de una sola persona. Se necesita siempre al menos dos puntos que unir para que exista un puente. De los pilares que lo sostienen en toda su longitud se puede hablar en otra ocasión.
No tiene sentido un puente sin dos puntos que lo necesiten y se esfuercen en mantenerlo, cuidarlo, mejorarlo y restaurarlo con regularidad. Y esto no es de ningún modo fácil, ni tendría valor alguno si lo fuera.