UN CÍRCULO DE INTERÉS, ESA ES LA TALLA

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Por Javier Bobadilla ()

La Habana.- ¿No se puede hacer un partido? ¿No se puede hacer un movimiento? ¿No se puede hacer una marcha? ¿No se puede ir al Parlamento a decir lo que uno piensa? ¿Humbertico se ha vuelto un casasola y ya no nos saca por la TV? No nos van dejando muchas opciones.

No obstante, siempre tendremos el viejo círculo de interés, tradición de larga data en nuestra cultura. En eso estuvimos de acuerdo unánimemente, aunque la palabra traiga aquel inexplicable regusto a desastre económico y a dedo apuntando a micrófono, amenazador.

El problema vino al decidir el nombre del círculo. Estamos claros en que tiene que empezar por «Amiguitos de», pero de ahí en adelante, las opiniones varían. Está de más decir, que cualquier aporte será bien recibido.

Porque ahora, después del asunto, me he dado cuenta de que el nombre no me importa. De hecho, mientras más ridículo sea el nombre, mejor, porque el primer ataque siempre es ridiculizar el nombre de las cosas, y últimamente estamos lidiando con gente sin más recurso que ridiculizar. Se los dice uno que se llama Bobadilla hace casi medio siglo.

Esperamos también que nuestro círculo de interés crezca. Pero con calma. Tenemos todo el tiempo del mundo. Yo sé que ustedes no, pero créanme, ya esperamos lo mucho. Falta esperar lo poco.