SEMANA DE PASIÓN CUBANÍSIMA

0
120

Por Carlos Cabrera Pérez (Especial para El Vigía de Cuba)

El tardocastrismo vive una intensa semana de pasión; con la oposición fidelista dando donde más duele, un vendaval arrasando los sembrados, conatos callejeros por alimentos, agua y luz y el partido comunista instalado en la barricada, como demuestra el cursi departamento de prensa presidencial, de lo que va quedando de república.

Segunda cita, blog del comprensivo trovador Silvio Rodríguez, acoge en su seno a veteranos fidelistas, como Joaquín Benavides que, hace unos días, le cantó las cuarenta a Manuel Marrero:

“El Primer Ministro viene insistiendo en que estamos en una economía de guerra. Insistió en ese concepto nuevamente en la reunión anual del Ministerio de Economía. El concepto de economía de guerra requeriría ser explicado. Ello sugiere mando centralizado y órdenes de jefes que no se discuten ni se modifican. ¿Eso es a lo que se refiere el compañero Primer Ministro cuando expresa ese concepto? Sería deseable que lo explicara.

Marrero, que se sabe con fecha de caducidad asociada a la muerte de Raúl Castro, ordenó a la televisión a sueldo del partido comunista, aparecer clamando por la unidad y evocando al general de ejército en uno de sus viejos discursos plagados de anuncios buenistas sin concreción práctica. La cara del primer ministro era un poema que parecía decir: Virgencita, virgencita, que me quede como estoy.

Y sus miedos tienen fundamento, una vez renovado parte del Consejo de Ministros y sometido a investigación el vicepremier a cargo de la Economía, la lógica humana indica que el siguiente sería él, aunque sueñe con que Raúl lo haga presidente, como ya lo hizo primer ministro sin más méritos que la chicharronería.

En paralelo, las visitas -con pintura rapilenta incluida- de Díaz-Canel a municipios y ciudades del interior, están mostrando un reguero de personas calificadas y buenistas, pero incapaces de hacer rentables las empresas y servicios por culpa del imperialismo. Esos diálogos de cariño que promueve el mandatario tienen un denominador común, el más allá. Cumpliremos, los compañeros han reaccionado positivamente al llamado del presidente y aunque el año pasado no cumplimos las metas, este ganaremos la emulación.

Como si no bastara el aluvión de buenas noticias para el 2080, o por allá, el reforzado departamento de prensa de Díaz-Canel vive su peculiar martirio, cuando desperdicia una entrevista con el presidente para hablar sobre las protestas en Holguín, Santiago de Cuba y Cárdenas y evade indagar sobre el truene del excompañero Alejandro Gil Fernández; en manos de la Fiscalía General, ¡ay, que miedo!

La lógica humana indica que si el tronado es el culpable de todas las angustias cubanas, un periodista indague sobre cómo fue, qué pasó; y la lógica política aconseja usar al caído para salvar el momento, pero ambas lógicas carecen de sentido para el DOR y los compañeros de la oficina de prensa, adjunta a Díaz-Canel.

La entrevista transcurrió donde antes las concedía Fidel Castro, mejorando planos y luces, pero llevar al ministro de los apagones fue un acto fallido, que aún debe estar lamentando Díaz-Canel, que hizo de apuntador en dos ocasiones durante las respuestas de Vicente La O Levy, firme candidato a la ECOTRA*.

Sin embargo, el cubano Roberto M. Yepe, vecino de Aldabó, formuló cinco preguntas a Granma y Cubadebate sobre el caso Gil, dejando en evidencia a la dócil Arleen Rodríguez Derivet, que apareció en escena con chilaba palestina.

Alejandro Gil Fernández. ¿Sacrificio político o justicia real en Cuba? |  elTOQUE

  1. ¿En qué consisten los “graves errores” de Alejandro Gil? ¿Pudieran ser más específicos?
  2. ¿Él pudo cometer esos «graves errores» de manera estrictamente individual, sin que nadie más en su entorno los notará en pleno desarrollo?
  3. ¿Habrá, al menos, alguna «responsabilidad colateral» para otros que, en función de sus responsabilidades y cargos, y en su interacción con el ex Viceprimer Ministro y Ministro de Economía y Planificación pudieron o debieron notar tales «graves errores»?
  4. ¿Se hará y publicará alguna encuesta imparcial para saber si realmente el pueblo se mantiene «firme al lado de su Partido y Gobierno»?
  5. ¿Será posible que el ultrasacrificado pueblo cubano algún día pueda conocer, de manera oportuna y transparente, la situación patrimonial de los principales dirigentes, mediante declaraciones juradas y verificadas realizadas regularmente antes, durante y después del ejercicio de los principales cargos públicos?

Nada que sorprenda, pues el equipo de reporteros presidenciales, está asesinando cotidianamente el periodismo, con titulares sin verbo y frases típicas del pan con na como “embestida imperial” o esta otra cursilería, “romper lanzas por el Otro” que, así, con pronombre indefinido en mayúsculas, es un canto al psicoanálisis, pendiente de revisión por el profesor Calviño; que aún nos debe las explicaciones sobre las menciones oficialistas a las apariciones de Fidel Castro en eventos posteriores a su muerte, cual Cid Campeador o Santa Teresa de Jesús en pleno éxtasis.

Aunque, de momento, nada supera a esta joya del lirismo tardocastrista: “Siempre que la sensibilidad y la inteligencia confluyen en grandes dósis, se produce una inevitable intensidad de las emociones”. Apaga y vámonos. La Fiallo, Buesa y Caignet revolviéndose en sus tumbas, al unísono, por no haber conseguido tamaña cuota de muela bizca.

Covid en Cuba: contagiarse o morir de hambreY ya camino de Jerusalén, apareció el inquieto Jesús Arboleya en el papel de Verónica en la Sexta Estación (del Vía Crucis, no confundir con la PNR) y apuntó la siguiente disyuntiva cubana:

“Los problemas de Cuba deben ser resueltos entre los cubanos de manera pacífica, civilizada y dialogante.

“Los actuales dirigentes deberían dar el ejemplo e iniciar de inmediato un proceso para oxigenar y transformar profundamente nuestro actual sistema político.

“Para quien todavía no parece haberse enterado, estamos transitando por la tercera década del siglo XXI. No se puede seguir haciendo política en Cuba dentro de un modelo esencialmente estalinista, importado de la inexistente Unión Soviética. Los cubanos necesitamos dotarnos, de una vez por todas, de un sistema político autóctono, basado en las mejores tradiciones mambisas y republicanas, radicalmente democrático y sustentado en el poder popular de verdad, que a la vez sería el valladar más eficaz frente a las injerencias imperiales presentes y futuras.

“Nuestros abuelos y padres hicieron la Revolución de 1959 para eso, aunque, lamentablemente, algunos lo fueron olvidando por el camino. Es momento de recuperar el ideal democrático-revolucionario cubano. De lo contrario, seguiremos marchando de manera inexorable hacia el abismo”.

Hace 14 años, igual número que las estaciones del Vía Crucis, Raúl Castro, en uno de sus exabruptos, soltó: “O rectificamos o ya se acaba el tiempo de seguir bordeando el precipicio, nos hundimos, y hundiremos (…) el esfuerzo de generaciones enteras». Pero, como ya había avisado el luminoso Néstor Almendros, nadie escuchaba y, el autor de la frase, eligió a los más incapaces para rectificar. Ese es su maletín, aunque de vez en cuando aparezca para brindar por Stalin con mayimbes putinescos y parar el paquetazo.