HOY EN LA HISTORIA: 18 AÑOS DE LA MUERTE DE STANISLAW LEM

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Por José WAlter Mondelo ()
La Habana.- Hace hoy 18 años que nos dejó Stanislaw Lem, escritor de ciencia-ficción, filósofo, ensayista y futurólogo polaco cuyas obras, caracterizadas por su tono satírico y filosófico -Solaris (1961), Ciberíada (1967), La Voz del Amo (1968)- han sido traducidas a 40 lenguas y vendido 27 millones de ejemplares. Sus libros exploran temas filosóficos que involucran especulaciones sobre nuevas tecnologías, la naturaleza de la inteligencia, las posibilidades de comunicación y comprensión entre seres racionales; asimismo propone algunos elementos de las limitaciones del conocimiento humano y del lugar de la humanidad en el universo.
Es considerado uno de los mayores exponentes de la ciencia ficción y uno de los pocos escritores de habla no inglesa que alcanzó fama mundial en el género. No le gustaba la derecha, criticaba a la izquierda y tampoco se encontraba a gusto en el centro político. Lem, sencillamente, no encajaba en un mundo bipolar y tan estructurad y nunca quiso que lo redujeran a una etiqueta en un casillero. Verdadero profeta, desconfió siempre del ciego optimismo tecnológico. Afirmó que la red global desarrollaría una nueva delincuencia frente a la cual la policía y el derecho serían impotentes; aumentarían los ataques y agresiones informáticas entre países y en la marea de información absurda sería cada vez más difícil separar la paja del trigo. Las preguntas que brotan de su obra son los mejores aguijones para pensar el siglo XXI. Comparto algunas perlas de su inagotable océano.
“Los seres humanos no desean la inmortalidad. Lo que quieren es, sencillamente, no morir. Quieren vivir (…) Quieren sentir la tierra bajo sus pies y ver las nubes por encima de su cabeza, amar a otras personas, estar con ellas y pensar en ellas.»
“El ser humano no es capaz de formular todos los conocimientos que debe a sus experiencias personales.”
“siempre y en todas partes es lo mismo que nunca y en ningún lugar.”
“La primera obligación de la Inteligencia es la desconfianza hacia sí misma».
“La ignorancia de la propia ignorancia acompaña firmemente al conocimiento.”
“los que más gritan por la paz, son los primeros en quebrantarla.”
“Los políticos son demasiado tontos para que nosotros podamos prever sus acciones aplicando la razón”
“El ser humano ha emprendido el viaje en busca de otros mundos, otras civilizaciones, sin haber conocido a fondo sus propios encondrijos, sus callejones sin salida, sus pozos, o sus oscuras puertas atrancadas.”
“Cada vez hay más científicos y menos sabios.”
“La naturaleza se preocupa únicamente por el puñado de células reproductoras de cada individuo, y manda el resto al cuerno.”
“Reflexiona en lo que significa la muerte. Es una pérdida, trágica por irreversible. ¿A quién pierde el que muere? ¿A sí mismo? No, porque el muerto ha dejado de existir y quien no existe no puede perder nada. La muerte es asunto de los vivos: es la pérdida de un ser querido.”
“El que puede gobernar su voluntad es mil veces más afortunado que si pudiese gobernar al mundo.”
“Las ideas, como las pulgas, saltan de un humano a otro. Pero no pican a todo el mundo.”
“La vida termina, pero no el amor.”
“Si el hombre tuviera más sentido del humor, las cosas podrían haber resultado diferentes.”
“Un sueño sólo puede triunfar sobre la realidad si se le da la oportunidad.”
“¡Oh, miseria de la existencia humana que oscila eternamente entre la escasez y el exceso!.»
“Aun sin certeza, los problemas imposibles de resolver pueden, sin embargo, resolverse de manera aproximada”
“Hay dos especies de sabiduría: una incita a la acción, la otra la frena. ¿No crees Trurl, que la segunda en más honda? Porque sólo el pensamiento de alcance infinito puede prever las remotas consecuencias de una acción emprendida, unas consecuencias que pueden convertir en problemática la acción que las había suscitado. Ergo, la perfección puede consistir en la renuncia a la acción. Y la diferencia entre la sabiduría y la razón estriba en la capacidad de aquélla para descubrir tal diferencia.”
“es imposible descubrir de manera no arbitraria el lugar en que los datos técnicos de un proceso se convierten en éticos: no resolveré la disputa entre los deterministas e interdeterministas, es decir, la gnoseomaquia entre Agustín y Tomás, ya que las reservas que tuviera que emplear en semejante lucha harían que mi discurso entero se desmoronase; por ello y conteniéndome, me limitaré tan solo a observar que basta con aplicar en este caso una práctica regla según la cual no es cierto que los crímenes de nuestros vecinos justifiquen los nuestros.”