DESDE CIERTA IZQUIERDA

0
17

Por Manuel García Verdecia
La Habana.- He escuchado por la radio varias notas en que grupos de la ‟izquierda latinoamericana”, en ‟solidaridad con Cuba”, denuncian actos del gobierno estadounidense para propiciar la desestabilización de la situación socio-política en la Isla. Con esto se están refiriendo a las marchas en las calles que, autónoma y justificadamente, emprendieron los cubanos en días pasados para reclamar mejoras en sus condiciones de vida, principalmente en cuanto al abastecimiento de alimentos y el servicio de electricidad. Hay que aclarar que Cuba no es su gobierno, sino que este es el órgano designado para representar, organizar y desarrollar los intereses de sus ciudadanos.

Pienso que esos grupos han acogido la postura oficial como la verdad única e incuestionable de nuestra ardua situación. Y si bien es cierto que hay actos del gobierno norteamericano que entorpecen nuestro desarrollo, como el bloqueo o embargo, cuya eliminación mucho ayudaría a un desenvolvimiento normal de nuestra vida, también es cierto que no es el principal causante de nuestras limitaciones.

Estas se deben en mucho a los continuos y garrafales errores políticos y económicos en la administración de los asuntos del país. Insistamos una vez más dialécticamente que, de las contradicciones que promueven cualquier fenómeno, son las internas las que determinan su evolución. Por tanto, son estas las que tenemos que analizar y resolver definitivamente desde dentro y con el concurso de todos los ciudadanos que las enfrentan y sufren.

Y aunque creo, por el conocimiento práctico de lo que ha acontecido en el siglo XX a lo largo del mundo, que ya este paradigma de izquierda y derecha no responde a la compleja y diversa realidad de nuestros pueblos, haciendo necesaria la búsqueda de nuevos enfoques sociopolíticos más realistas y eficaces, es útil recordar que la izquierda se supone que se erige siempre como defensora de las mayorías.

Recordemos que este concepto surge el 11 de septiembre de 1789, cuando en la Asamblea Nacional Constituyente, los que se alineaban en contra del poder de veto absoluto del rey se pusieron del lado izquierdo del presidente de la Asamblea y respaldaron la soberanía nacional, el poder del pueblo, por encima de la autoridad del monarca que defendían los que se situaron a la derecha. De modo que cualquier postura que supedite los intereses del pueblo a un poder único y autoritario, por muy fundamentada que puedan parecer sus razones, se ubica a la derecha.

No se puede opinar realista y sensatamente sobre una realidad que solo se conoce a distancia, generalmente por documentos u opiniones parciales y, en otras ocasiones, mediante visitas que se ajustan a una visión turística. Esto no ayuda a entender y solucionar adecuada y definitivamente los problemas pues no se atienden en su compleja totalidad.

Aclaro que los buenos cubanos siempre agradeceremos cualquier apoyo que se haga de forma realista, generosa y desinteresada en beneficio del pueblo que se sacrifica, sufre y lucha en esta isla.