LA HISTORIA DETRÁS DE LA FOTO (XIX)

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Por Jorge Sotero

La Habana.- Hay fotos antológicas. Y al que muchos creen presidente cubano se presta para ellas con una facilidad pasmosa. Cada vez que sale de su oficina y deja la comodidad de los autos modernos en los que viaja, cualquier imagen que le hagan puede ser analizada y encontrarle «cositas».

La que da origen a esta pieza, se hizo en Minas de Matahambre, uno de los municipios a los que decidió ir el Hombre de la Limonada en las últimas horas, en ese afán suyo de que lo vean en la tierra, como fiel alumno del casi moribundo José Ramón Machado Ventura, que aún, a pesar de sus 94 años, se atreve a pararse en la cabecera de algún sembradío para intentar dar clases.

Por cierto, tengo una foto reciente del mencionado exdirigente hablando con unos pescadores, que está para enmarcar, sobre todo por la atención que le prestan los pescadores desde sus embarcaciones a la supuesta charla del ex segundo secretario del Partido Comunista.

De vuelta a Díaz-Canel, quien sigue sin entender que con ir a ver a un campesino o a unos productores, no va a incrementar la producción. Pero él insiste y va una y otra vez. Y ahora lo hizo en Matahambre.

Lo llevaron a un campo, lo pararon en un pedazo de tierra donde alguna vez hubo algo sembrado, rodeado de personas que posiblemente nunca trabajaron la tierra, y le colocaron delante cuatro cajas de hojas de algún tipo que nadie sabe de qué se tratan.

No es tabaco, tampoco col, mucho menos lechuga, pero allí está el mandatario en actitud meditativa o meditabunda, rodeada por esa banda que lo acompaña a todas partes. Solo se ve, justo detrás del impuesto mandatario, a alguien con ropa de trabajo. El resto son unos desagradables mirones que se colocaron allí para salir en la foto. Y así, en esas condiciones, piensan algunos que los campos de Cuba van a producir.

Cuba no necesita que ningún tonto de los dirigentes vaya al campo a hacerse fotos con los campesinos, que ahí no se ven por ninguna parte. Para resolver el problema de la producción de alimentos, el país necesita de un burócrata con la clarividencia necesaria para aprobar normas que ayuden al hombre del campo.

El campo necesita tractores, semillas, fertilizantes, pesticidas, aperos de labranza, combustibles, motores y sistemas de riego, pero más que eso, mucho más, necesita alguien que sea capaz de motivar a los hombres a volver a las tierras, y eso es lo que no va a pasar, porque el gobierno insiste en tener control absoluto sobre unos terrenos cada vez más baldíos y mas llenos de yerbas malas y marabú.

La foto es una burla total. Una burla a la inteligencia del lector y también al hombre de campo. Pero también al designado presidente, porque ni él mismo, que le encuentra justificación a todo -aunque sea tonta- encontraría un argumento para explicar qué hace rodeado de tanto inútil delante de unas cajas llenas con hojas de cualquiera sabe qué cosas.

Es lastimoso.