ALFONSO Y REY VICENTE:TREMENDA YUNTA

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Por Juan A. Martínez de osaba y Goenaga

Pinar del Río.- Hubo rivalidad entre Teófilo Stevenson y Ángel Milián, aunque nadie vio superior al vueltabajero. La Comisión Nacional decidió no enfrentarlos más, pues se hicieron mucho daño en varios combates. Al estelar industrialista Lázaro Vargas le tocó bailar con la fea en el equipo CUBA.

Un día me confesó su absoluta admiración por Omar Linares. Es difícil encontrar algo así entre estelares, porque Omar le quitaba sus posibilidades de desarrollo al más alto nivel.

Si en el terreno me resultaba incómodo, sin desdeñar su calidad, como ser humano comprendí que Vargas es un hombre de pies a cabeza. Muñoz también tuvo que calentar la banca por años, con Marquetti en la inicial.

Pedro Jova declinó con el sensacional Germán Mesa. Pedro Medina, el recio toletero, iba al dugout por el súper catcher Juanito Castro. Solo juegan nueve. Ganarse un puesto como regular es difícil, mucho más en el CUBA.

Alfonso Urquiola sustituyó, al inmortal matancero Félix Isasi, ya fallecido. Pero en su época coexistió otro que bien bailó: Rey Vicente Anglada, el mismo que los vueltabajeros hemos enfrentado sobre la grama del San Luis, al frente de INDUSTRIALES. Nació el 6 de enero de 1953, en La Habana.

Urquiola vs. Anglada: Estrellas al infinitoEn época de grandes, fue camarero estelar de la institución azul, pero en la Selección Nacional le tocó ir a la banca, porque existía Alfonso. Es temática para el mundo subjetivo, cada cerebro tiene vericuetos y armazones sincronizados, no se sabe a ciencia cierta ni la tercera parte de lo que contiene, ni sus amplias posibilidades.

Si hablo así es porque muchos no estarán conformes, pero ese riesgo hay que correrlo. Este es un homenaje a ambos.

Con él volví a ver a Tony Taylor, aunque menor. El almendarista profesional fue más eficiente, dentro y fuera del país. Ambos se entregaban con total pasión.

El industrialista fue bueno hacia delante, a los lados, hacia atrás, muy rápido, buen pivoteo y un brazo respetable, donde único superó a Alfonso, que no fue un “manco” ni mucho menos. Los veo como a Víctor Mesa y Casanova. La Explosión Naranja fue más espectacular, pero Casanova, mejor.

ENTÉRATE porqué Urquiola no quiere que Anglada gane con IndustrialesYa esto lo dilucidé en mi libro El Señor Pelotero, pero nunca me había adentrado en los vericuetos alfonsinos y “angladenses”. He tenido que callar a cientos de habaneros que le gritaban al vueltabajero, aunque vistiera la franela de las cuatro letras. Los pinareños también hicimos de las nuestras con el de la capital.

En los números, El Relámpago de Bahía Honda, como lo bautizó Salamanca, llevó las de ganar, pero no sería elegante. Anglada bateó .291 en diez temporadas y Alfonso .286 en diecinueve.

Cualquier mínimo conocedor sabe que, en más veces al bate, es más difícil conservar los récords. En los demás departamentos estadísticos fue superior el más occidental. Un par de datos: Alfonso impulsó 566 carreras, contra 303. El de Orozco terminó con slugging de .404 y Rey Vicente con .398.

Si los datos ofensivos son importantes, para decidir en tan difícil trance, me quedo con la defensa, allí está la llave del cuadro. Equipo sin un buen camarero, es condenado al patíbulo. Ambos fildearon para .976.

La diferencia está en el total de lances. Alfonso estuvo en seis mil 640 y Rey Vicente en cuatro mil 259. Es difícil mantenerse en más posibilidades.

Cuba, el béisbol castrista y la doble moral de AngladaMe gustaba compararlos en el terreno. Anglada fue extraordinario, digno de jugar como titular en el Equipo Nacional, pero allí estaba Urquiola que, a mi juicio y por favor no me hagan caso, convénzanse por ustedes mismos, lo superó desde la arrancada hasta la llegada a la meta, aunque solo fuera por una nariz.

Después, como managers, lleva ventaja el de la capital, con varios títulos nacionales y foráneos. Alfonso ha ganado varias Series Nacionales con PINAR DEL RÍO y la “Serie de Oro”, varios eventos internacionales, incluyendo Mundiales, Panamericanos y los desafíos frente a los ORIOLES DE BALTIMORE, en Estados Unidos. Ahora está el pinareño, al frente de PANAMÁ (primer cubano en dirigir un equipo nacional extranjero) y redujo dos veces al CUBA, a las órdenes del propio Anglada.

En una noche de cervezas, en mi casa de Pinar del Río con mi hermano Catibo, Servio Borges confesó: “No reconozco ninguna segunda base mejor que Urquiola. Conmigo siempre ha jugado y jugará, porque es el mejor y el que más se entrega…”

Lo había llevado a un torneo internacional con el dedo enyesado. Y, sobre todo, aquella noche en que, llamó a Alfonso a batear por Anglada contra los profesionales venezolanos y decidió con un batazo inolvidable.

Estaba en la banca con cuarenta de fiebre. Supersticioso, no quiso quedarse solo en el hotel y se fue enfermo al terreno, para hundirse abrigado en el dugout. Sin su permiso y por la amistad que nos une, quiero hacer pública esta confesión:

“Me sentía muy mal. Servio se me acercó y me preguntó si podía batear, era un momento decisivo. ¿Qué podía decirle?, yo tenía tres aspirinas dentro. Le dije que sí, cogí mi bate y salí para home.

Anglada regresaba de allá, aquello me disgustó, porque Servio no debió dejarlo salir para después llamarlo. Cuando me le acerqué le dije: ‘Si me hace esa mierda, lo mando para el carajo’.

Entonces me contestó: — “Tú puedes hacerlo, porque eres el uno, pero yo soy el dos”… Una dupla extraordinaria.