HOLGUÍN ES COMO EL NÍSPERO

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Por Irán Capote
Holguín.- Si tuviera que resumir en una sola imagen esta visita a Holguín, si me pidieran resumir la ciudad en una palabra, yo diría que es como el níspero.
Ayer descubrí esta fruta entre las ofertas de una “carretilla”. Primo hermano del mamey, de masa arenosa y dulce. Carne blanda almibarada. Valió la pena pagar doscientos pesos por la libra que llevé conmigo para mostrar a mis compañeros de viaje.
No sabría definir si el níspero es tan dulce como los holguineros. O viceversa.
Aunque la ciudad tiene su textura blanda y agradable, también tiene ( como todas las ciudades del mundo) su arenita incómoda aunque pasajera: el café no es fuerte como el nuestro, los apagones fustigan con la misma intensidad que en Pinar y el servicio gastronómico suele demorar en los establecimientos privados y estatales.
Pero el dulce encanto de su gente, la bondad y el cariño con el que te atienden, el respeto y la limpieza impoluta de sus calles, superan con creces la arenilla incómoda.
Me voy feliz por los abrazos. Y por el dulce beso que me ha dado la ciudad con un níspero en la boca.