SOLO TENEMOS UNA VIDA

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Por Gretell Lobelle ()

Matanzas.- Hace tres año escribía en la bitácora (textos que comencé a vomitar en ejercicio de desprendimiento y desahogo) el profundo cansancio que me producía esta tierra. Tres años después estamos donde mismo, o peor. He evitado hablar sobre temas, causas puntuales. Lo que tenía que decir, lo que sustantivamente creo, ya lo dije en su momento, torcí camino y abracé la soledad. Cuando ves la manera de defender creencias y posturas sin los límites humanistas solo te queda desapuntarte de cualquier team.

El 22 de marzo del 2023 esta mujer estaba profundamente cansada. Un año después cerré capítulo con un narcisista, hago yoga, busco armonía entre los seres vivos, disfruto mis tiempos, ya uso más no, doy en la medida que recibo, transito en mi viaje personal. Un año después veo a Cuba distante, sigo creyendo que mientras los grupos necesiten defender posturas, derechos, desde egos, poderes y desidia estaremos en el mismo atasco subdesarrollado, involutivo y autocomplaciente, donde peor puede estar una sociedad.

Hay una rueda de la historia que le está pasando por encima y se llama juventud. Contra eso nadie puede. Que quieran pensar que un puñado de vejigos que reproducen lo que un poder quiere oír y mostrar es la juventud de un país ciertamente es un melao de oído tan ingenuo que da pena.

Hace mucho tiempo ciertos resortes fueron mostrando que íbamos mal. La tozudez de quien rige destinos, el añejo rancio, el delirio de defender conquistas que hace muchos años no son. Conquistas que han transmutado en otras necesidades como ciudadanía y alfabetización funcional, unido a la debacle de un mundo donde está más que demostrado que otras fórmulas son las que articulan las relaciones y procesos sociales. El mal que nos va en vena, comodato de todo el que asume un poder cualquiera que sea, están haciendo de este país un «trapo ripia´o».

Más allá de lo que queramos o no «tapar, defender, no ver» a la intelectualidad cubana que sirve, aporta ideas, rutas futuras, una parte la están friendo, otra emigra y una gran parte se mantiene en silencio y eso es peor . El silencio protesta sorda mella. El silencio es señal de miedo, desesperanza, falta de fe y cualquiera sabe que sin eso un ser humano, un país jamás avanzará. La desesperanza es la peor epidemia.

Los tiempos serán más duros, y está asentando y más que fundamentado en un cuerpo disciplinar de las ciencias sociales que aquí estoicamente se pasan por los timbales. Por mucho que unos pocos quieran mover la yunta, los bueyes acompañantes no quieren, o se resisten o no les importa. Con tanta gente halando para lo suyo no se avanza, no se ara la tierra. Un país no es un puñado de gente jugando a ser creativo y complaciente con una imagen.

Cuba ya es otra cosa y yo sigo buscando el significado de nuestra existencia. Solo tenemos una vida.