CRÓNICA DE UN ATENTADO TERRORISTA

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Por Héctor Miranda (Especial para El Vigía de Cuba)
Moscú.- Unos uniformados asaltaron una sala de conciertos en la provincia de Moscú, decía un Urgente, esa modalidad de la nota informativa que se usa solo cuando algo grande ha ocurrido. Fue en la sala de conciertos de Crocus City Hall, en la provincia de Moscú, aledaña a esta capital, donde cientos de personas asistían a un concierto de la banda Picnic.

Desde entonces, un torrente de informaciones llegaba por todas partes. Que si unos hombres armados con armas automáticas y vestidos de camuflaje habían disparado a quemarropa contra los asistentes, que si había varios heridos y que la sala se había incendiado o la habían incendiado.

Tiroteo en las afueras de MoscúSeguían las noticias. Se filtraban incluso vídeos, uno de los cuales dejaba claro que algunos de los heridos pasarían a formar parte de la lista de muertos, porque se ve cómo les dispararon a unos metros los asaltantes, con una sangre fría total, cual si no fueran seres humanos a los que les quitaban la vida.

La sala estaba en llamas. La incendiaron con cocteles molotov. Algunas personas se fueron al techo desde donde intentaron rescatarlas en helicópteros, decían los despachos de prensa, mientras esporádicamente pasaban ambulancias con las valisas y las sirenas encendidas por la calle aledaña a la oficina. Más de 70 unidades de cuidados intensivos fueron a Crocus City Hall.

También más de 100 unidades de bomberos y más de 300 hombres. Había gente en el sótano, personas que corrieron hasta allí para escapar de los disparos y de las llamas. Ahora los muertos andan por unos 40, que deben ser más. Ojalá que no. Hay niños, dice un despacho. Los heridos, mientras, llegan a 100. Luego suben a 145… nadie sabe.

Crocus City Hall - Crocus GroupPara entonces, el turno de trabajo en la oficina llegaba a su fin. Nadie se levantaba. De la piquera llamaban una y otra vez para decir que el taxi estaba debajo ya para llevarnos a casa, pero nadie se fue. No nos, vamos. No sabemos cuándo terminamos, dijo una chica, que pidió que no llamaran más, que le dijeran a los taxistas que se fueran.

La noticia empieza a correr por el mundo. Me escriben de Cuba, de Chile, de Uruguay, España, de Estados Unidos. La familia siempre pregunta y se preocupa. Aunque les hables, insisten, pero todo está bien por el centro, donde trabajo, pero en el rostro de las personas se nota la preocupación.

Crocus City Hall - Crocus GroupAlgunas palabras se repiten, entre ellas terrorismo. Alguien envía unas fotos de los presuntos autores. Rusia Today pone más vídeos, mensajes de condolencia llegan de Europa, América, Asia, África. El alcalde de Moscú cancela todos los eventos masivos del fin de semana.

La ciudad, mientras, parece dormir. Pero el sueño es intermitente, nervioso, porque en algún lugar aún pelean contra las llamas. En algún hospital quedan heridos, algunos muy graves. Muchos años después de que un teatro fuera asaltado, se repite la misma escena. El terrorismo abre sus fauces y devora inocentes. Otra vez.