LA SENSACIONAL DULCERÍA QUINTERO

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Por Esteban Fernández Roig Jr ()
Miami.- A la juventud güinera nada nos agradó más, disfrutamos más, que durante los años 50s se abriera en nuestro pueblo La Gran Vía, a la cual, en honor a su dueño, la llamábamos La Dulcería Quintero.
Su apertura para nosotros fue sensacional. Quizás el aliciente número uno fue que era el único comercio en Güines que podíamos estar dentro dos o tres horas sin que nos botaran, a veces hasta sin consumir.
Tres empleados tenía: Eddy, Medina y Reinaldo. Jóvenes, chéveres, y jamás nos ponían mala cara. Al contrario.
Un oasis de aire acondicionado en el medio de un caluroso y sofocante verano, situado en el punto más privilegiado de Güines; vaya, las más famosa cuatro esquinas del pueblo: El parque, la Esquina de Tejas, la Dulcería y el Banco Nuñez…
Selecta y constante música -a través del altavoz- a las doce del día escuchábamos cantar a Vicentico Valdés. Hasta desde los portales podíamos oír su melodiosa voz. Los sábados, José Tejedor.
El menú era delicioso, jamás había probado el “sundae” de fresa. Ni sabía que existían los “strawberries”..
Quintero, el propietario, nos pasaba por el lado y nos saludaba, se sonreía, supongo que le agradaba que el lugar estuviera lleno de “clientes”.
Recuerdo una tarde, después de terminada la tanda del cine Campoamor, aquello estaba de “bote en bote”: Rafael Mederos, Roberto “el Pinto” García , Jorge Menéndez, Tony Marín, Pedro Enriquez, El chino Fito, Ángel Amoros Oliva, Angelito Budete.
El encargado Medina (hijo del mejor fritero del pueblo y sus alrededores) nos dijo : “¡Están haciendo mucho ruido, bajen el vitafón!”
Nuestros únicos requisitos y obligación eran hablar bajito y levantarnos y cederle el asiento cuando entrara un “cliente de verdad y consumidor”…
Cómo ustedes saben, o imaginan, a finales de 1959 los fidelista envidiosos y resentidos comenzaron a colarse, a provocarnos y a instigarnos a llenar planillas de la “Juventud Rebelde”…
Nos defendimos y defendimos a la Dulcería hasta que fue intervenida, robada a su legítimo dueño y cómo todo en Cuba llevada por ignorantes y resentidos a la quiebra.