BAYAMO, ME ERIZASTE

0
25

Por Oscar Durán

La Habana.- Cuando tú entras a Bayamo, como quien viene de Las Tunas, lo primero que te encuentras, a mano izquierda, es el cementerio. La puerta principal, en la parte de arriba, tiene puesto bien grande la palabra Necrópolis (Pueblo Muerto). Eso parece Bayamo, un pueblo muerto; aunque hay días, como ayer, en que sus hijos resucitan y sacan la casta para alzar la voz por tanto sufrimiento y miseria.

Sus barrios más vulnerables, llámense Jabaquito, Siboney, Camilo Cienfuegos, El Valle, Manopla o Rosa la Bayamesa tienen tanta miseria que a veces puedes confundir una casa con un batey de indios. No exagero. La pobreza es generalizada. Me atrevo a decir, estadísticamente, que sobrepasa el 95 %.

Por eso hay días, como el de ayer, en que la gente no aguanta más. Lo visto en Bayamo fue algo histórico. Una ciudad cargada de historias valientes, vuelve a escribir otra página gloriosa. Ahí están las imágenes. El pueblo pidiendo comida, gritando “Patria y Vida” y diciendo que no “quiere muela” delante de la máquina represora. Orgullo es la palabra, bayameses.

Después de las protestas del 11 de Julio de 2021, las cosas están peores. Si hace tres años se reclamaba por la crisis de los apagones y la falta de alimentos, hoy estamos en las mismas, pero más hundidos. El agua la tenemos por encima del cuello y en cualquier momento, si no nos espabilamos, vamos a parar a una Necrópolis, acostados boca arriba hasta que nos coman los gusanos.

Lo vivido ayer en Bayamo y Santiago de Cuba debe repetirse. Esa llama no se puede apagar. El régimen está cagado y no tiene cómo resolver una crisis sin precedentes. Solo atinan a culpar a Estados Unidos, mientras los apagones continuarán sin fecha de estabilidad y los alimentos seguirán en falta.

Raúl Castro y su tropa no tienen alternativas. Ninguno va a salir en televisión a rendir cuentas. Tampoco tienen coraje para darle la cara al país. Entonces, cubanos de bien, no queda otra que reclamar y reclamar pacíficamente por una vida digna, como lo hicieron ayer miles de bayameses y santiagueros.

Fue lindo ver a nuestros compatriotas salir a las calles, en un acto de democracia simbólica. Aunque no tenemos un líder, un referente, estamos reclamando nuestros derechos y el mundo lo está viendo. La fórmula prisión-exilio se está desgastando. Los que estamos en la isla queremos hacer una revolución dentro de la revolución fallida. Y plantarle cara al tirano, desde aquí, viene siendo la fórmula más efectiva.

Gracias, bayameses. Martí no se equivocó cuando dijo esa frase que siempre los hace sentir tan orgullosos: “Yo tengo de Bayamo el alma intrépida y natural”.