¡MUY AGRADECIDO, MUY AGRADECIDO!

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Por Esteban Fernández Roig
Miami.- Musicalmente hablando, cada uno tiene sus gustos y sus preferencias. Por lo tanto, permítanme confesarles que detesto el reggaetón, el rap y el hip hop.
Vaya, es un género musical donde no se necesita ser cantante para berrear y lanzar al aire 20 mil groserías, improperios y malas palabras.
Llámenme chapado a la antigua, pero yo sigo aferrado a una época dorada donde prevalecía la cordura, los buenos modales, las voces melodiosas, el romanticismo de los boleros de Fernando Albuerne Garcell, de Lino Borges con su “Vida Consentida”… Y Lucho Gatica no queriendo marcar las horas en su “RELOJ”…
Nada más bello que escuchar al “bigote que canta” Bienvenido Granda, a Barbarito Diez, a Ñico Membiela, a Chicho Vallejo, a Orlando Contreras, a “Machito”, a José Tejedor, a Panchito Riset, Celio González y a Olga Guillot susurrándonos al oído: “Contigo en la Distancia”.
¿Puede compararse la actual chismería musical con el “NOSOTROS que nos queremos tanto, debemos separarnos no me preguntes más” de Pedrito Junco o con el “ADORO” de Armando Manzanero?
No creo que exista una mujer en el mundo que prefiera los insultos y alaridos del reggeaton mejor que a Vicentico Valdés queriendo obsequiarles: “Los aretes que le faltan a la luna los tengo guardados para hacerte un collar” Mientras nosotros estábamos recibiendo los “Besos de Fuego”, de Blanca Rosa Gil.
No sé usted, pero mil veces yo disfrutaba más la gloriosa etapa en que aplaudíamos al mexicano Pedro Vargas y esté cortésmente nos respondía: “¡Muy agradecido, muy agradecido, muy agradecido!”
Ahora tenemos que taparnos los oídos para que no nos rompan los tímpanos.