LOS ROSTROS DE LA OPOSICIÓN EN CUBA (2)

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Por Ernesto Ramón Domenech Espinosa ()

Toronto.- Ángel Santiesteban-Prats es un escritor, guionista de cine, bloguero, miembro de la Logia Masónica y disidente cubano. Nacido en el Habana en 1966, ha escrito varios libros de cuentos y la novela El verano en que Dios dormía. Por su labor literaria he recibido los premios más importantes de Cuba: Premio UNEAC, por su libro “Sueño de un día de verano”, el premio Alejo Carpentier en el 2001 con “Los hijos que nadie quiso” y el Casa de las Américas por su colección de cuentos de “Dichosos los que lloran”.

Ha sido galardonado además con el Premio Internacional Franz Kafka de novelas de gaveta, con el Jovenaje otorgado en Estados Unidos por Vista Larga Foundation, y el premio de narrativa Reinaldo Arenas 2016, otorgado por el Club de Escritores Independientes de Cuba (CEIC), Neo Club Ediciones y el proyecto conjunto Vista-Puente de Letras.

A los 17 años, Ángel Santiesteban fue detenido y condenado por el delito de “encubrimiento”, por haber acompañado a varios familiares en su intento de salida del país y conoce de cerca los abusos y miserias de las cárceles en Cuba. En esos 14 meses de su reclusión descubre su gusto por la literatura y hace sus primeros intentos de novela; luego forma parte de una generación de narradores conocidos como los “Novísimos”.

Ya en los ’90 llegarían las publicaciones y los premios. Los cuentos y novelas de Ángel tratan con mirada realista historias carcelarias, personajes que estuvieron en las guerras de África o que escapan en balsa, gente común que se debate en ambientes de violencia, marginación y estrechez material de la Cuba excluida.

En 2008, desde su Blog personal “Los hijos que nadie quiso”, Santiesteban comenzó una crítica frontal al Castrismo, una denuncia abierta, sin medias tintas y el desgarrador testimonio del día a día de un disidente cubano. Y ha pagado caro su postura, se han ensañado con Ángel Santiesteban: detenciones, golpizas, persecuciones, amenazas, huesos rotos, acusaciones montadas con la complicidad de su ex-pareja, y un proceso legal amañado que, violando las reglas del prop

Ni el golpe ni el castigo han doblegado la voluntad del escritor, su voz sigue siendo clara y fuerte y su labor en la oposición es reconocida por todos.

Conozco a Ángel Santiesteban a través del vínculo común con la literatura y la política, por medio de mensajes por Messanger y comentarios de Facebook. Nos acercó más el hecho de que Ángel viviera unos años, mediados-finales de los 70, en Cruces, mi pueblo. Nuestro intercambio de mensajes, comentarios, opiniones y puntos de vistas sobre Cuba, sus problemas, su brutal dictadura y el duro camino de los disidentes y opositores han forjado una amistad virtual que espero algún día se concrete en un abrazo físico.

A pesar de tanto lauro y reconocimiento, de poder elegir la comodidad de las tertulias, los viajes pagados, las ferias o el exilio, este escritor habanero ha renunciado al silencio cómplice y decidió ponerse del lado de la verdad, del compromiso con su pueblo, de la lucha por la democratización de nuestro país.

La voz de este intelectual nos redime de tanta cobardía, tanto cinismo y tanta miseria que florece dentro de la cultura cubana. A él le asiste esa extraña mezcla de la coherencia, el valor y la inteligencia.

Frente a la insensibilidad, el oportunismo, y la mediocridad de personajes como Miguel Barniz, el Sargento Retamar, Leonardo Padura, Pablo Armando Fernández, Iroel Sánchez, Francisco López Sacha, Fernando León Jacomino y Abel Prieto, están la voz, la palabra y las acciones de un hombre que coloca la libertad como bien supremo.

Ángel Santiesteban es un escritor disidente, un cubano digno que todavía hoy está bajo las amenazas de la policía política. Toda mi solidaridad para ese amigo y la exigencia al tirano de turno para que respete la vida y su labor del escritor. Desde aquí un fuerte abrazo, Ángel, y mi compromiso de ayudar en cualquier situación.