¿DÓNDE SE VAN A METER LOS BOINAS NEGRAS?

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Por Jorge Sotero
La Habana.- San Antonio de los Baños estaba ayer copado por Boinas Negras, esas unidades de las Fuerzas Armadas que crearon para reprimir al pueblo. Andaban orondos por las calles, en espera de que apareciera el primer ciudadano común para irle arriba y molerlo a golpes, tal cual hicieron los días 11 y 12 de julio de 2021.

Los Boinas Negras son perros de presa. Muchos de ellos eran chicos humildes, aficionados a las artes marciales, con vocación para golpear. Y otros, delincuentes reclutados por el régimen para cuidarse las espaldas, aunque solo fuera por aquello de que la ‘mala hierba hay que ponerla en la linde para que cuide a la buena’.

Ese es el primer escalón del régimen para protegerse. Esa fuerza, vestida de colores oscuros, acompañada por pastores alemanes, capaces de arrancar de una dentellada una mano a un adversario.

Son fuertes, musculosos. Están bien alimentados y adoctrinados. En sus cuarteles, solo hacen ejercicio físico, aprenden técnicas de golpeo, y reciben adoctrinamiento, además de promesas de una vida mejor a la que tenían ´para el momento en que, por viejos o por errores sean desactivados’.

INUSUAL PRESENCIA DE BOINAS NEGRAS Y POLICÍAS EN JAGUEY GRANDE Y  ALREDEDORES - El Vigía de CubaA estos les recuerdan cada día que en el pueblo hay mercenarios, pagados por el ‘imperio’, cuya única intención es acabar con la revolución, tumbar al gobierno y dejar a sus familiares en la calle, porque llegarán personas a reclamar casas y tierras, las mismas que ahora ocupan sus padres, sus madres y sus hijos. De tanto repetirlo, los Boinas Negras se han creído la historia.

Tengo un vecino que es jefe de Boinas Negras. Sus padres fueron militares y, desde chico, su afán por las armas lo llevaba a hacer cosas raras. Dormía en la azotea, sobre el cemento, porque tenía que estar preparado, decía. Cuando despertaba, podía vérsele haciendo pesas, barras, sudando a raudales. A veces pasaba días sin bañarse, y luego salía a la calle a enseñar sus amplias espaldas, sus brazos musculosos. Era el primero en las reuniones del CDR y el más acérrimo defensor del régimen.

Lo que escuchaba en la unidad, de parte de sus adoctrinadores, lo soltaba a rajatabla en la cuadra. Jamás jugaba dominó, no compartía con nadie. Caminaba mirando al piso y nunca respondía un saludo. Con el tiempo fue a peor. Le dieron grados, un jeep, lo hicieron jefe, y de vez en cuando baja en la puerta de su casa una caja de pollo, una de cerveza y algunos pomos de aceite. Con eso le pagan. Por esas migajas ha entregado su alma al diablo.

Tal vez fue uno de los que se paseó en estos días por San Antonio. Tal vez quiso impresionar a los que pasan hambre, a los que no tienen medicamentos, a los que se les cae encima la casa, porque lo que ganan, si algo ganan, apenas da para comer.

Esos son los perros -los pastores alemanes también- que usa la dictadura para tener al pueblo amedrentado, para coartar cualquier conato de rebelión, para mantener su vida de lujos y privilegios, mientras más del 95 de la población sobrevive a duras penas ante el silencio cómplice de la comunidad internacional, incluyendo las Naciones Unidas y la Iglesia.

Pero es bueno que los Boinas Negras sepan que el pueblo es más poderoso que todas sus armas, que todos sus músculos, que todos su perros. Es bueno que no olviden que ninguna dictadura fue eterna, que por más que encierren, enjuicien y mancillen, un día el pueblo se va a levantar y los expulsará de una vez del poder. Y entonces, ¿qué será de su vida?

Muchos de ellos serán juzgados por crímenes e irán a prisión a purgar largas condenas. Alguno puede que pague con su vida, y los que no tengan hechos de sangre ni violentos, tal vez queden libres, pero la mancha y el deshonor los marcarán para siempre. Hay cosas que no se borran. Y eso no deben olvidarlo.

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Los exhorto, si me leen, a que sean cautos, a que no golpeen por gusto, a que no se dejen utilizar, a que entreguen sus uniformes y sus sofisticados equipos para la lucha contra motines y enfrenten, si es necesario, un proceso penal. El honor tiene que estar por encima de todo y en eso Cuba ha tenido ejemplos, incluso hasta de ocupantes extranjeros. Si no saben quiénes eran o qué hicieron Federico Capdevila o Nicolás Estevánez, sería bueno que se informaran.

Un hombre digno, un militar pundonoroso, jamás levanta un arma contra su pueblo. Los hombres de armas están para defender a su gente, no a las dictaduras.

Solo los alerto. Luego no imploren, porque para ustedes no habrá aviones para irse, ni lugares donde esconderse.