UNA ESTATUA

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Por Arturo Mesa
Atlanta.- Uno de los hallazgos más interesantes de mi visita al Capitolio de Georgia fue esta estatua. Me devuelve un poco la tranquilidad. Para muchos, el nombre no dice nada, pero todos hemos visto la película: “Lo que el viento se llevó”. Sin embargo, muy pocos hemos leído el libro. Yo lo leo en estos mismos momentos y mi nivel de admiración aumenta por día. He leído muy pocos recuentos históricos como ese y he leído muy pocas descripciones del sentir de un personaje como esa.
Desde que estoy aquí encuentro que hablar de la escritora es muy contradictorio, sobre todo en el círculo de conocidos casi todos de una posición muy liberal y avanzada: ella parece defender el sistema de esclavitud y enaltecer la belleza de la época por lo que muy pocos encuentran a la autora admirable. Incluso la casa museo está cerrada desde hace buen tiempo, a pesar de ser parte de la obra y asumo que es por falta de recursos o quizás por ese mismo sentimiento encontrado que genera. Por suerte mientras caminaba por el Capitolio y leía datos históricos de la ciudad, me encontré la estatua.
Si la película nos gustó, les aseguro que eso no es nada comparado con el efecto de la novela. Es brutal la descripción, los eventos son reales, los sitios son reales, las batallas son reales y hasta las fechas de lo sucedido según fui leyendo en las placas del edificio. Por supuesto, recuentos históricos lo puede hacer cualquiera con una buena biblioteca, pero la construcción de un personaje tan hermoso, tan creíble e inmerso en un mundo de conflictos familiares y personales no. Luego mezclar ambas partes y que se lea bien, ya es misión imposible.
Esta novela, si no se encuentra en la cúspide de la literatura mundial es porque no hemos sido capaces de separar el autor de la obra, ni de reconocer que una obra sobrepasa el tiempo de su creación y al autor. Por suerte me encontré la estatua y veo que al menos en las altas esferas de esta ciudad se ha reconocido que esta creación no solo nos revela un momento histórico complejo, sino que lo hace desde una historia de amor muy creíble y singular, como debe ser en literatura; ese mérito no se lo quita nadie a la autora.
Me gustaría saber la opinión de los que leen. Ahí les dejo un fragmento de una de las descripciones:
“Si: aún era de los sudistas aquella delgada cinta de hierro que descendía por el soleado valle hacia Atlanta. Cuando los hombres se tendían a dormir veían serpentear los rieles, brillando débilmente a la luz de las estrellas. Y cuando caían, para morir, la última visión que distinguían sus ojos velados eran los raíles refulgiendo bajo el sol implacable que lanzaba bocanadas de calor a lo largo de la línea”. MM. Lo que el viento se llevó.