DONDE LAS DAN, LAS TOMAN

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Por Yoel Arias Hernández

La Habana.- El caso Gil, no lo llamaría escándalo, ha puesto a airear una de las características más cuestionables del desgobierno cubano, digo, aparte de carecer de hogar, claro.
La nota deja claro que al Gil, así con «al» en vez de «a» suena peyorativo, lo estuvieron «investigando» antes de defenestrarlo y luego lo dejaron «correr» o sea ya conocían de sus fechorías y aun así dejaron que Díaz-Canel hiciera un penoso papel al continuar demostrando públicamente cercanía y simpatía por el tronado.
Reitero que estuvo siendo previamente espiado, tipifica mejor, y que solo después que esa «fuerza» lo detuvo, interrogó y obtuvo las «confesiones» que necesitaban, fue que se le presentaron los hechos al designado y a este no le quedó de otra que emitir, o mejor firmar, la nota que se dio a conocer.
Durante el tiempo anterior a la nota, sin determinar duración, un ente «no competente» o no perteneciente a «los órganos competentes del ministerio del interior» estuvo conduciendo investigaciones que por ley le competen a este. La cereza encima de la tarta es la parte de la nota donde se deja clarito que a los miembros de cierto círculo no los puede procesar la fiscalía, ni investigarlos «los órganos competentes «. Si a eso le agregamos que las funciones de la Contraloría las rige directamente el presidente, estamos ante el caldo de cultivo perfecto para la corrupción.

Uso mucho el termino impunidad pero nunca como ahora se pone de manifiesto la causa, o causas, que dan pie a que actitudes como esta proliferen en la clase política de los cuadros cubanos. Son, a todas luces, «intocables». Sería de tontos creer que solo al Gil, o mejor «a un solo Gil», se le ocurra que de vez en vez puede meter la mano, desviar algo, traficar influencias, abusar de su cargo, obstruir la justicia y cuanto se le ocurra.
Con estas causas y condiciones presentadas ante cualquier núcleo del partido el dictamen al final del informe diría: «inoperante o inexistente ambiente de control». Solo sería presentarlo en el municipio del partido y a esa administración le caería encima un 20 de mayo (o un 11j) y repartirían sanciones administrativas y penales a pululu.
Solo hay una minúscula diferencia, por obra y gracia de las estructuras de poder, en Cuba coinciden la cabeza del Gobierno con la cabeza del PCC, no hay contrapartida, allá arriba ya llegaron al comunismo o son la corte celestial y todos son Santos, o eso quieren que creamos.
Las tramas de corrupción no son jueguitos de Monopoly que duran cuatro horas, no son hechos aislados y/o fortuitos, son largos encadenamientos que ya quisiera la economía nacional tenerlos para salir del subdesarrollo. Corromper, lleva tiempo, dinero y en el caso de Cuba, poder omnímodo.
La prerrogativa del poder llega al punto en que nombrar administrativos, cuadros de dirección, es nomenclatura del PCC a su nivel, desde la base hasta la cima. Y digo todo, desde el delegado de tu circunscripción hasta el mismísimo presidente. Nada escapa a su decisión y control. Dicho esto, casi que la acusación de Responsabilidad Colateral estaría completa.
Sacrificar a Gil para salvar a Díaz-Canel – América 2.1El articulo 5 de la Constitución le otorga el control total de la sociedad al partido, a todos los niveles, nada se mueve, nadie está nombrado hasta que ellos lo digan.
Se habla de la cercanía de DC al Gil y las muestras que dio y siguió dando hasta justo el momento de la acusación pero es que Raúl también los acababa de elogiar a TODOS, en su conjunto, en el discurso del primero de enero.
Como mismo un director de empresa desvía recursos y trafica influencias, así mismo sus subordinados, con mayor o menor discreción, lo hacen. Con la miseria entronizada en nuestra sociedad es dudoso pensar en fieles defensores que impidan que las redes de corrupción se extiendan bajo sus ojos. Las supuestas contrapartidas no son infalibles y los recursos se siguen drenando al mercado negro y para resolver asuntos personales como la vivienda propia, la de la amante y la de los cómplices.
La empresa estatal socialista no es más que la reproducción del esquema corrupto del poder central. La inmunidad que ciertos cargos otorgan, de facto, van degradando al ser humano investido en ellos. Sin elementos confiables de control y revisión periódicos y que además cuenten con credibilidad, las estructuras de poder son omnímodas, indetenibles.
El tema de la credibilidad del ente que controla, que denuncia, es otra asignatura pendiente. Posiblemente sean más sinceros (pasión aparte) los medios independientes, plataformas de internet, activistas y especialistas en economía y otros temas de la oposición, esos «contrarrevolucionarios, apátridas y traidores», que todos los organismos de tres letras que solo saben reprimir y coartar derechos.
Raul Castro to lead Cuba's Communist Party until 2021Desde muy temprano el joven gobierno rebelde comenzó a etiquetar como «antagónicos» a todos los que de buena fe denunciaban atrocidades en nombre del naciente estado de obreros y campesinos. El cartelito de burgués impedía que la queja auténtica avanzara de la mano de esa persona. Quien tenía el conocimiento para identificar una decisión absurda no lograba evitar su aplicación si su origen no era el políticamente aceptable.
Y así se fue matando la crítica, la denuncia oportuna en nombre de una ideología. Aquellas aguas trajeron estos lodos. Que haya poca combatividad, que el pueblo no accione sobre lo mal hecho, que haya inercia y «reservas de creatividad sin explotar» no es raro, es la consecuencia de solo escuchar un lado de los hechos, de calificar de «enemigos» a quienes habrían arrumbado mejor la nave Cuba si se les hubiera dado la oportunidad.
Por eso, insisto, toda la responsabilidad de los hechos, actuales y precedentes, recae en la máxima dirección y su actuar. No busquen más culpables, búsquense un espejo y lo verán.